La frase de un niño

Todo empezó inocentemente un día de finales de primavera, invité a mi amiga Sylvia y a sus dos hijos a comer. Hacía muy buen día y comimos en el patio. Del primer plato no me acuerdo pero de segundo les hice pollo asado, a que niño no le gusta el pollo asado…

La jornada transcurria tranquilamente, y de repente Miguel soltó la frase: Las magdalenas no pueden llorar porque son seres inertes. Hay que decir que esa reflexión la hizo un niño de 8 años que todavía (creo) no habia leido a Shakespeare. Mis ojos se salieron de las órbitas, miré a su madre y me dijo que esas reflexiones eran de lo mas normal en él.

Esa frase quedó escondida en mi memoria hasta el día de hoy, dando título al blog que hoy comienzo. Espero tener arrebatos de inspiración, como los que tuvo Miguel aquel día.

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