El Space era una discoteca de los 90 y principios de los 2000, ahora he visto que se llama Lab The club. Es gracioso que le hayan puesto ese nombre,porque otra cosa no sería, pero las pastillas rulaban como piruetas.
Esa frase la decía mucho una amiga cuando estaba eufórica y cerraba bares
Bares,discotecas y lo que se le pusiera por delante. Lo malo venia después, cuando después del subidón-subidón, venía el bajón- bajonazo y eso no era tan guay.
He tenido varias amigas bipolares, 2 diagnosticadas y 2 o 3 que no lo estaban, pero su ánimo era como una montaña rusa.
Según he leído sobre el tema, coincide perfectamente con ellas: “Se caracteriza por sufrir altos y bajos extremos en el estado de ánimo, como puede ser ir de la euforia a la depresión”.
Suelen ser personas muy divertidas, con muchos amigos, les gusta las emociones fuertes, drogas, alcohol, sexo. Curiosamente los amigos de la fiesta no son los amigos del infierno, os podéis preguntar porqué.
Yo empecé siendo una amiga de fiesta, me lo pasaba tremendamente bien, sus intensidades iban muy bien con las mías, compartíamos muchos gustos. Al llegar el bajón, muchos se fueron, pero yo me considero amiga de mis amigas y me quedé. Es muy duro ver como una persona se derrumba, como entra en su propio infierno, estuve con ellas, las apoyé de forma incondicional.
Estar en estados de euforia es como una droga dura y siempre quieres volver. De una forma u otra, todos,en algún momento de nuestra existencia hemos jugado con esa sensación, y es adrenalina pura.
Tuve una amiga (sin diagnosticar) que después de llevar llorando a moco tendido porque su novio pasaba de ella,llegó el sábado, se disfrazó de gogó y lo siguiente que recuerdo es verla bailar en una plataforma para dar celos a su ex novio. Obviamente yo se lo recriminé, y le recordé como habían sido los días pasados, que por arte de magia, había olvidado.
En cero coma, pasé de ser la mejor amiga del mundo, a ser la amiga coñazo.
No se puede ser la salvadora de almas perdidas y más cuando estas no quieren ser salvadas. No soy terapeuta, ni creo que lo sea nunca. Creí ser buena amiga, pero me decepcioné, una y otra vez.
No soy la única amiga coñazo, conozco a varias, y tampoco las llaman para la fiesta.
Las personas tienen un limite, se cansan y se van. Los amigos de la fiesta se acojonan cuando ven el infierno, no mola nada, y al final solo queda la soledad. Pero no esa soledad guay de que bien estoy conmigo misma, no. La soledad chunga, la de que no te soportas a ti mismo, normal que no me soporten los demás.
Estas dos amigas tenían tratamiento farmacológico, no estoy muy a favor de las pastillas, prefiero la terapia. Os podéis imaginar por donde se pasaban el tratamiento….
No sé que habrá sido de ellas, espero que hayan encontrado el equilibrio, aunque éste a veces, resulta ser un poco aburrido.