Mi pequeña Miss Sunshine

Mi querida Ana, como me gustaría abrazarte y decirte que eres excepcional, creativa, divertida, dulce. Ahí estas jugando con tus muñecas, inventándote historias, evadiéndote de una realidad que no te gusta. Vives en un piso pequeño y compartes habitación con tu hermana, eso no es problema,pero la pared que separa el salón de tu habitación es de cristal, como tu corazón. Quieras o no,lo oyes todo, lo bueno y lo malo.

Mamá ya te ha avisado varias veces de que te pongas a estudiar, que vendrá tu padre y pondrá la tele. Tu sigues en tu mundo de fantasía.

Papá llegó, se sentó en la mesa y puso el futbol a todo volumen. Ahora si que no vas a estudiar, ese ruido te atrona la cabeza.

Le quieres preguntar algo y él sin prestarte atención te dice que no. Fin de la cita.

Mamá es muy cariñosa, te abraza,te consuela, pero no sabe que responder a muchas de tus preguntas incomodas, todas las cosas que no entiendes de los mayores. Ella calla, y tu crees que hay algo malo en ti, ya que sientes que nadie te defiende de las cosas que te dicen los mayores.

En el barrio en el que vives no es seguro, ves desde la ventana de tu habitación como una ambulancia se lleva a dos yonkis en camilla, todavía tienen la aguja clavada en el brazo. Mamá no te deja salir sola a la calle, no juegas con otros niños.

Te enseñaron que a los mayores no se les responde, pero no te dijeron que te defendieses si dicen algo malo de tu familia. Ya no quieres ir a casa de una compañera del colegio que vive cerca de casa. Antes ibas a su casa y hacíais los deberes juntas, no entiendes porqué su madre te hace desprecios y comenta que tu padre está todo el tiempo en el bar en vez de buscar trabajo. Se lo dices a Mamá y ella calla. No entiendes nada y te preguntas porque cerraron la fábrica donde trabajaba tu padre.

Cuando llega el verano te vas con la abuela y los tíos al pueblo, estas sola con ellos, no sabes porqué tus hermanos y tus padres se quedan en Madrid. Mas tarde sabrás que tu hermano sigue teniendo clase hasta Julio, y que tu padre tiene que trabajar y hasta que no tiene vacaciones no puede venir.

La abuela es buena, cuida de ti, te da de comer cosas ricas y otras que coges a escondidas. En la siesta te aburres mucho, juegas con los cacharritos en el patio, pero estas entrando y saliendo de la casa y a las puertas le hace falta un poco de 3 en 1. La vida vuelve a las 6 de la tarde, tu abuela te dice “¡ Que siesta nos has dado!”.

Eres traviesa, mueves cosas y tienes manitas de plata, hasta que no se te cae algo de las manos o lo rompes no paras. Eres torpe, como tu padre, tu tío te lo dice en cuanto tiene ocasión. Yo le quiero pero me enfado con él, no tiene que meterse con tu padre, pero callas y no dices nada.

Sabes mi niña, te voy a contar algo, dentro de muchos años, serás una mujer, con su casa, su trabajo y su independencia. No te voy a decir que todo va a ser color de rosa, te mentiría y a ti el color rosa nunca te ha gustado. Pero vas a aprender muchas cosas, te las enseñará la vida más que el colegio. Y ya no tendrás que callarte si dicen algo que no te gusta, y si rompes algo, lo tiras a la basura y punto.

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