Botón de reinicio

Hoy es noche de reyes, me la suda.

Por circunstancias estoy retenida por 7 días en mi casa, para qué hablar de ello.

Hoy he visto pasar la cabalgata por delante de mi ventana, ha sido gracioso retransmitírsela a mi madre por teléfono. Hace ya tiempo que las navidades me importan una mierda. Para mi los mejores días son la mañana del 1 de enero, que no hay nadie por la calle y el día 7 que apagan las luces de una vez, y la luz de las farolas dejan ver el confeti que se quedó pegado al suelo y no logró arrancar la barredora.

Tenía antojo de roscón con nata, en mi casa no suelo tener cosas con azucar y el chocolate suele ser negro, al final se me pasó el antojo.

Vi una película de Almodovar, “Abrazos rotos”, me gustó, muy dramón, muy suya. Creía que iba a llorar pero no lo hice. Luego quise buscar alguna comedia pero no encontré nada que me gustase y apagué la tablet.

Me quedé sentada en la cocina, mirando a la nada y eché unas lagrimas de cocodrilo que no me creí ni yo.

Y me dije, Ana, ha llegado el día, estas en modo reset.

Me siento como el estado del ordenador antes de que se apague del todo, que sigue sonando pero no hace nada,suena un ruidito final, y se apaga. Cuando menos te lo esperas, vuelve a arrancar, como cuando a Mia Wallace le inyectan la adrenalina en centro del pecho y vuelve a dar una bocanada de aire.

La sensación es muy extraña, como de vacío, no estas mal ni bien, ni triste, ni alegre. Es lo mas parecido a la paz mental que conozco pero sin poner sonrisa de buda. Sé que es momentaneo y que mañana estaré de otra manera, pero estar así me gusta. Y lo he conseguido si drogas ni alcohol, tiene su mérito.

La ausencia de un sentimiento definido y un cansancio de no hacer nada la mayor parte del día,casi lo puedo considerar un regalo de reyes. Una caja vacía, todo un reto.

Deja un comentario