Luna

 El tema salió en una comida con la familia hace un par de semanas, el perrito de mi madre tiene ya 12 años y pensábamos que era un buen momento para que entrase un perrito nuevo, como perro de sustitución, ya sé que suena a coche, pero es la deformación profesional. 

Mi hermana comentó que la hermana de su jefa, después de morir sus padres en apenas un año de diferencia, sintió un vacío existencial, y decidió hacer un curso de adiestramiento canino. Obviamente, para ello necesitaría un perro. Y ni corta ni perezosa fue a un refugio a por uno. Ahí entra Luna en nuestra historia. Luna es una perra mestiza de labrador, negra, como la luna nueva. 

Ella, (la hermana de la jefa de mi hermana) nunca anteriormente había tenido perro y de repente tener a un perro adulto de 4 años, sin saber qué tipo de educación había tenido antes, se le hizo bola. La pobre Luna tenía ansiedad por separación y desde que ella se iba a trabajar las 6 de la mañana no paraba de llorar. Aparte de eso, la perra tenía otras manías adquiridas que se descubrieron más tarde. Resultado, se agobió y como le daba pena devolverla al refugio, le pasó la bola a su hermana. 

La jefa de mi hermana vio que el marrón le iba a caer a ella, ya que ni su marido, que viajaba mucho por trabajo, ni sus hijos adolescentes, se iban a hacer cargo de nuestra querida Luna. 

Y un día de la semana pasada, mi hermana y su jefa aparecieron en casa de mi madre para hacer la presentación, todos vimos fotos de la perra y ya pensamos que era muy grande para mi madre y que iba a necesitar largos y fogosos paseos. 

Y allí apareció ella, con su pelaje negro y brillante, sus ojitos tristes y ese rabo que se movía como un helicóptero. Y me enamoré. 

Todos en seguida entendimos que era muy grande para mi madre, que corría el riesgo que su ímpetu la tirase o que pudiese tropezar con ella y en seguida salió la idea de quedármela yo. Mi sonrisa debía de ser la luminosidad en persona, ya me imaginaba los paseos que me iba a dar con ella, de cómo jugaríamos a la pelota y rescataría el Frisby de mi anterior perra para tirárselo en el campo. 

Mi niña interior estaba como loca, rescatando a la perrita abandonada. Mi yo adulto recordó que no vivía sola y que tenía que convencer a mi pareja. 

Como él me dijo, le hice una emboscada, cuando la vio reconoció que era muy bonita, pero, que ya era adulto y que era más difícil que se acostumbrase a nosotros y recibiera nuevas normas de conducta, y otra cosa que olvidé, que nuestro gato Mishka aceptase la nueva situación. 

Mi niña seguía erre que erre… Nos la quedamos, ¿verdad, ¿verdad? ¿A que sí? ¿A que sí? 

A regañadientes él aceptó, y se vino con nosotros a casa ese mismo día. La perra era un amor, cariñosa, buena, se dejaba tocar por todos, no se cansaba nunca, tanto era así, que se chocó con una estatua de bronce de la plaza, creyendo que era una persona dispuesta a acariciarla, pobre.  

Yo me volqué con ella como si fuese lo único importante en el mundo, me sentía la gran salvadora de perros abandonados. 

Peeeero… tenía que venir él pero. El gato al principio dijo que esta era su casa y no se movía, pero después de varias persecuciones por parte de Luna, decidió que era mejor no acercarse a la casa cuando estaba ella cerca. 

Este hecho me causó mella, y ahí empezó mi descenso a la realidad. 

Como tenía la cartilla de la perra, hice mis pesquisas sobre el dueño anterior, vi que la dirección pertenecía a un local de un polígono industrial y empecé a unir puntos. 

Cuando la sacábamos al campo se volvía loca, como si fuese la primera vez que lo veía, y quizás fuese así. No distinguía fuera y dentro de casa para hacer sus necesidades, lo cual era muy engorroso para nosotros.  

Dedujimos que antes del refugio debía haber estado en algún local donde la sacarían al exterior de vez en cuando y apenas tuvo educación, bueno, alguien le tuvo que enseñar abrir puertas, eso se le daba muy bien. 

Mi niña interior entendió que no se podía quedar con nosotros, lloré amargamente, ya no la quería ver, para no seguir sufriendo. Y en esa posición de niña, salió mi herida de abandono y mi apego ansioso.  

Luna ha sido mi mejor terapeuta, vino a mostrarme mi espejo, a demostrarme que no tengo que salvar a nadie, sino que tengo que salvarme a mí misma. 

El tema lo saqué en mi sesión semanal de terapia, y me ayudó a hablar con mi niña interior, a cerrar la herida de abandono que tenía cuando mi padre se iba al bar y nos dejaba solos a mi madre y a mis hermanos hasta la hora de la cena. Consolé a mi niña, y le dije como adulta, no eres abandonable, ya no, porque aquí estoy yo, y nos tenemos la una a la otra.  

El sábado me despido de Luna, negra como la luna nueva, espero que encuentres a un dueño a tu altura, al que transformarás y amarás como has hecho conmigo. 

Abstracto

En mi viaje de la heroína (como se nota que voy a terapia…) me estoy dando cuenta que nunca me gustaron los moldes ni para los bizcochos. Que seguir el camino marcado nunca fue para mí, y que siempre fui una oveja que deseaba salirse del carril marcado camino al matadero.

Me gusta explicarme con abstracciones, ni blanco ni negro, moverme en esa gran gama de grises, desde el más obscuro al más claro, poder elegir color y tonalidad entre la amplia gama de Pantones. No me gustan las etiquetas y eso que crecí emperrada en que tenía que caber en una de ellas, como tener la 42 y querer entrar en la 38. No me daba cuenta de que mis huesos de la cadera no dejaban que se cerrase el pantalón a no ser que mi culo desapareciese de la ecuación.

Jugar con metáforas, con cosas que no se pueden ver o tocar, imaginar imposibles, castillos de arena, solo lo pueden bajar a tierra los artistas y los poetas.

Cuando era pequeña leía a Lorca, tenía unas preciosas metáforas elaboradas saliéndose de los clichés como dientes de nácar, lágrimas como perlas… En el romancero gitano dice:» … Toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos…» ¡Qué maravillosa alegoría! ¡Qué poema tan maravilloso! Mi madre me lo lleva recitando desde pequeña y en YouTube vi una versión declamada por Víctor Clavijo, que se me erizan los pelos de la nuca.

Por eso me gusta la abstracción, porque es usar la imaginación, es volar en clase privilegiada, es ver lo que otros no ven, y aceptar otras visiones que hagan crecer la tuya.

Oí por ahí que, cuando a Picasso le preguntaban que significaba el último cuadro que había pintado, se lo inventaba sobre la marcha vacilando de esa manera al periodista de turno. Estaba en todo su derecho de hacerlo, ya que la obra la había pintado él, luego ya no sé, si aceptaría las opiniones de los demás, ya que para el que pinta puede significar una cosa y para quien observa otra muy distinta.

Me gustaría exponer un cuadro y ver lo que comenta la gente al verlo, sería como Twiter (ahora X) habría admiradores y detractores, realmente la lección sería aprender de todos ellos, sin reaccionar ni positiva ni negativamente. Las redes sociales han perdido eso, cualquiera puede opinar, aunque no tenga ni idea del asunto y cualquiera puede reaccionar con la misma efusividad. Hemos perdido el poder de la observación, la calma y el autocontrol, así, todo de un plumazo.

Y la gran lección de todo esto es, poder mantener la calma tanto en una habitación vacía y en silencio, como en otra llena de gente y bullicio.

La parada

Y de repente paré, y el mundo siguió dando vueltas. Me preguntaron ¿Por qué paras, si estabas bien ayer, que te ha pasado? La maquinaria quiere que siga subida en la rueda del hámster.

Ha pasado que estoy muy cansada, llámalo menopausia, crisis de los 50, la tiroides que está desajustado… lo que te dé la gana, pero me bajé del autobús, ese que no sé a donde va.

Puedo decir a cualquier persona, si esto se te da fenomenal, es lo tuyo, adelante y estúdialo, te podrías dedicar a ello. Y yo, ¿Por qué no me lo puedo decir a mi misma? Podría hacer una bilocación y ver mi vida desde fuera y decirme yo esas cosas.

Me siento varada como una ballena en una playa, intento moverme, pero la marea no es suficientemente fuerte para que regrese al mar. Y tampoco me han salido patas para ser un anfibio y entrar tierra a dentro cuál tortuga.

Pues sí, estoy deprimida, tengo una depresión del carajo, pero es la enfermedad invisible que nadie se cree y me paso el día dando explicaciones y justificándome.

Ya he visto que nadie lee mi blog desde hace mucho con lo cual puedo escribir aquí sin pudor y si alguien lo lee y le sirve para algo, me alegraré mucho, y si no lo lee nadie pues nada, no me voy a presentar a los premios Planeta de los blogs.

Y sí, estoy yendo a terapia, porque no quiero estar mal, porque quiero ser feliz. Y no sé si hay reencarnación, pero me apetece una mierda reencarnarme. Quiero vivir plenamente esta vida y después pasar a ser polvo de estrellas.

Llevo 3 sesiones con la psicóloga, me ha dicho que es un proceso lento, y tanto que sí. El concepto del tiempo es muy variable, parece que llevo una eternidad de baja y cuando me toca ir al médico de cabecera me sorprendo y angustio de que haya llegado ya el día. Y, otra vez a justificarme, a decir que sigo igual, que me dé más tiempo. Que relativo es todo ahora.

La habitación cerrada

Tengo una habitación en mi casa, lleva mucho tiempo cerrada, está llena de trastos y de polvo. Cuando toco el pomo de la puerta se me pone un nudo en la garganta, la tengo que ordenar me digo, hago el amago de abrir, mejor otro día, y me voy a perder tiempo con cualquier cosa.

El otro día la abrí, así, sin pensar, y entré dentro. Me entró angustia e incluso me mareé un poco. Me faltaba el aire y me hice una bola en cuclillas en el suelo. No sé cuanto tardé en reaccionar y empecé a respirar más pausadamente y dejé de sentir palpitaciones en mi garganta. Levanté los ojos, solo vi oscuridad. Poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la penumbra y empecé a divisar objetos entre las sombras, no me di cuenta de que los dientes me estaban rechinando. ¿Cuánto puede llevar esa caja ahí, 20 años? La tenía que haber tirado hace tiempo y estas telas, que bonitas son, eran para un vestido que nunca me hice.

Tengo que hacer orden, me vuelvo a repetir,y de repente me fijo que, por la persiana rota, se filtra un hilo de sol que ilumina mis manos.

Cicatrices

Una de las causas de que no se cure una herida es que se quede alojada en ella un cuerpo extraño, se cierra en falso y no cicatriza.

Es hora de sacar de mi alma todos los cuerpos extraños, llevan mucho tiempo conmigo, son como de la familia, pero ya no los necesito.

Cerrar heridas, empezar de nuevo.

La cicatriz seguirá allí, molestará cuando cambie el tiempo, será visible solo para mí, me hará recordar ese cuerpo extraño que dejé atrás para continuar con mi camino.

Propósitos

Alguien adjudicó que el 3er lunes de enero era el día mas triste del año, por la climatología (países del hemisferio norte, entiendo),la cuesta de enero, el dinero que nos hemos gastado en navidad, que el vaquero no nos entra por los roscones (son muy malintencionados ) y porque los propósitos que nos propusimos a principio de año, ni nos hemos planteado empezarlos.

Vamos a dar una vuelta de tuerca a todo esto, yo este año me he puesto muy pocos propósitos, por no decir ninguno, a mitad de diciembre me dije que tenia que escribir más y mira a que fecha estamos. En el gimnasio voy bien pero no estoy satisfecha del todo,como que me siento estancada.

Cada cual tiene sus fallos, yo tengo el de empezar y no acabar. ¡ No rematas! Me decía mi madre, cuando después de fregar los cacharros no recogía los restos de comida del desagüe de la pila… En fin.

Mi propósito de este año es, rematar todos los flecos de cosas que tengo empezadas por ahí (ufff me estoy agobiando) y los que empieze,terminarlos.

Dado que nuestra vida es una mezcla de montaña rusa y noria, una por los altibajos y la otra porque pasas una y otra vez por los mismos sitios y te paras en donde no quieres estar, los propósitos también fluctúan.

Pararme a escribir ya ha sido un gran paso para mi, nunca era el tiempo para sentarme al ordenador, es como que tengo que visitar a mi tía, que la tengo pared con pared pero nunca toco su puerta, y llevo así desde antes de navidades, que si no tengo tiempo, que ahora estoy con gripe y físicamente no me encuentro bien….escusas varias.

Pues tengo muchas cosas que contar, pensamientos que he ido sopesando sobre situaciones que me han pasado y que me gustaría soltar al aire por si a alguien le puede servir, o no.

Propósitos

Alguien adjudicó que el 3er lunes de enero era el día mas triste del año, por la climatología (países del hemisferio norte, entiendo),la cuesta de enero, el dinero que nos hemos gastado en navidad, que el vaquero no nos entra por los roscones (son muy malintencionados ) y porque los propósitos que nos propusimos a principio de año, ni nos hemos planteado empezarlos.

Vamos a dar una vuelta de tuerca a todo esto, yo este año me he puesto muy pocos propósitos, por no decir ninguno, a mitad de diciembre me dije que tenia que escribir más y mira a que fecha estamos. En el gimnasio voy bien pero no estoy satisfecha del todo,como que me siento estancada.

Cada cual tiene sus fallos, yo tengo el de empezar y no acabar. ¡ No rematas! Me decía mi madre, cuando después de fregar los cacharros no recogía los restos de comida del desagüe de la pila… En fin.

Mi propósito de este año es, rematar todos los flecos de cosas que tengo empezadas por ahí (ufff me estoy agobiando) y los que empieze,terminarlos.

Dado que nuestra vida es una mezcla de montaña rusa y noria, una por los altibajos y la otra porque pasas una y otra vez por los mismos sitios y te paras en donde no quieres estar, los propósitos también fluctúan.

Pararme a escribir ya ha sido un gran paso para mi, nunca era el tiempo para sentarme al ordenador, es como que tengo que visitar a mi tía, que la tengo pared con pared pero nunca toco su puerta, y llevo así desde antes de navidades, que si no tengo tiempo, que ahora estoy con gripe y físicamente no me encuentro bien….escusas varias.

Pues tengo muchas cosas que contar, pensamientos que he ido sopesando sobre situaciones que me han pasado y que me gustaría soltar al aire por si a alguien le puede servir, o no.

El final del verano

El final del verano llegó, y tu partirás.

Hoy es el primer lunes de agosto que hace fresco y a la vez es el ultimo lunes del mes. Parecía que no iba a acabar nunca, la ola de calor duró mas de lo normal y las noches eran interminables, será el cambio climático,será.

Como todos los finales del verano me pongo nostálgica y un poco melancólica, normalmente me suele suceder a partir del 15 pero como no dejaba de hacer calor solo estaba malhumorada y cansada de no dormir por la noche.

Recuerdo los veranos de mi infancia y adolescencia,esos que duraban 3 meses, y me doy cuenta de que ahora de adultos, no sabemos disfrutar de esos 15 escasos días que nos da nuestro trabajo. Queremos ver muchas cosas,estar en muchos sitios a la vez, pero lo único que conseguimos es volver a casa mas cansados que cuando nos fuimos.

El verdadero verano es rutinario, pero una rutina que gusta, que la disfrutas. Levantarte tarde y desayunar, ir a la playa, piscina o montaña pero sin prisa, llegar a casa y comer, con una buena sobremesa de café y buena charla,y tu siesta.

En casa de mi abuela después de comer y recoger la cocina la casa se paralizaba. De 4 a 7 solo se oían a las moscas. Yo no era muy de siestas y estaba zascandileando por el patio entrando y saliendo y como las puertas se cerraban para que no entrara el calor,me la pasaba abriendo y cerrando,chirrido y ¡pum!, chirrido y ¡pum!. Mi abuela siempre decía “ Que siesta nos has dao ”

Por la tarde, una duchita y a dar una vuelta y tomarte algo en una terraza y disfrutar de la noche.

Hoy me sorprendí con estos pensamientos cuando fui a ver a mi Madre. Recogí un paquete de Amazón con unas luces para la bici, que es mas veraniego que hacer una ruta nocturna…

Y cuando estaba abriendo el paquete, una voz salió del fondo de mi mente, era mi padre preguntando – ¿Que has comprao?

vacaciones

¡ Por fin llegaron las deseadas vacaciones! Me olvido del trabajo, de los problemas, puro relax…… No,no,no, estáis muy equivocados.

Cuando por fin te levantas el primer día de vacaciones todavía sigues enganchado a tu trabajo y te cuesta un par de días desconectarte. Luego pasas a mirar la casa con detenimiento y dices, pues una limpieza general no la vendría mal. Luego quieres quedar con todo el mundo y te faltan días para organizar tu agenda, y ¡ Ah ! Quieres irte unos días fuera a cambiar de aires, a la playa o la montaña.

Todo esto está muy bien, pero, ¿no estas escapando un poco de ti mismo/a? Las vacaciones es el mejor momento para sentarse con uno,con la vorágine del día a día lo vamos dejando un poco de lado y claro si no eres consciente de ello, de repente, te vienen los roces con tu pareja o con tu madre, o te pica un bicho al que eres alérgica y no lo sabias.

Y no os creáis que yo soy Séneca, por que acabo de llegar a esta conclusión en mi primer día de vacaciones. Casi cumplo todos los puntos, menos en lo de discutir y el bicho, pero, estos mosquitos que hambre tienen….

En resumen, que son las mil y hoy me eche una siesta en fases… haz un hueco en tu agenda para ti, para escucharte, mimarte y preguntarte en que te has abandonado, retomar algo que habías dejado colgado por ahí, se te pueden ocurir montones de cosas.

Quiérete y disfruta de esas merecidas vacaciones, pero desde tu ser, no desde la evasión.

En memoria de mi padre

Llevo tiempo postergando este momento, exactamente desde el 6 de marzo, pero es doloroso y los humanos tendemos a huir del dolor.

El 2 de septiembre de 2021 tuve un sueño (2/09). Soñé que todas las personas fallecidas de mi familia estaban en la cocina de mi abuela: Tía Jose, Tio Alejandro, Tía María y la abuela, estaban colocados en un circulo, y fuera de el se encontraba mi padre, nervioso pero a la vez contento y deseoso de formar parte de ese grupo. Al despertar lo anoté en mi libreta de sueños. Supe que mi padre quería abandonar este mundo, no es la primera vez que tengo este tipo de sueños.

Durante ese tiempo fue apagándose poco a poco, tenia muchas lagunas mentales, contaba cosas de cuando era pequeño y en las comidas familiares se le notaba ausente.

El día 9 de febrero ( 9/02 ) un día antes de volver a mi trabajo después de 2 años de excedencia y 2 días antes de mi cumpleaños tuvimos que llamar a emergencias, no se quería levantar de la cama y se quejaba de que le dolía mucho el pecho. Antes de eso,vino la doctora a verle y le preguntó :

– José ¿que le pasa?

Y mi padre dijo: – Que me quiero ir.

El día 11 me operaron de un mioma, ¡ feliz cumpleaños ! Y cuando salí de la sala de recuperación por mi propio pie fui a ver a mi padre que le acababan de subir a planta desde urgencias. Me pidió que le diera un beso, no recuerdo que me lo haya pedido nunca.

Al salir de la habitación y reunirme con mis hermanos rompí a llorar, era demasiado para el mismo día.

Estuvo 15 días en el hospital y otros tantos es un hospital de paliativos. Los recuerdos del hospital son muy agridulces, la doctora que se encargaba del caso de mi padre insistía en que nos lo llevásemos a casa y tuvimos que estar firmes hasta que le otorgaron un hospital de paliativos.

Y en ese hospital,rodeado de arboles y oyendo a los pájaros pasó mi padre sus últimos días. Estuvo todo el tiempo sedado, no sé si fue muy consciente de lo que ocurría a su al rededor.

Mi madre y mis hermanos nos íbamos turnando, yo iba en mis libranzas y veía como se iba apagando como una vela.

Esas 2 semanas fueron muy angustiosas, porque el final ya lo sabes, pero no sabes cuando ocurrirá.

El 3 de marzo la doctora llamó a mi hermana, le dijo que no creí que pasase del fin de semana, que fuésemos despidiéndonos de el.

Yo fui con mi madre el viernes, según llegamos nos cogió a cada una de una mano y no nos la soltaba, quería hablar pero apenas pudo pronunciar, si me voy….. y se atragantaba con su propia saliva.

Mi madre se sentó, pero yo seguí de pie con su mano cogida a la mía, de vez en cuando la apretaba un poco, se la besé antes de irnos. Fue la ultima vez que le vi con vida.

Ya cuando nos avisaron el domingo por la mañana, fuimos los cuatro a la habitación, ahí estaba su envoltorio,con los ojos cerrados como si durmiese, todavía mantenía calor en sus mejillas pero su frente estaba fría. Al verlo sentí mucha paz y entendí que ya no habitaba ese cuerpo.

No sé si existirá la reencarnación o el mas allá, pero tengo la certeza de que nuestra alma es inmortal.¿Donde se fue la de mi padre? Lo desconozco; pero se liberó de un cuerpo que ya no le servía y sé que ahora está en paz.

Días después tuve otro sueño, se le veía muy joven, como con 30 años, estaba feliz y alegre, no recuerdo haberle visto así en vida. Debieron de ser sus mejores años y con esa imagen me quedé.

Abandonó este mundo al hombre que mas he querido y odiado a partes iguales, es duro recordarte, pero tuviste una vida larga y te fuiste rodeado por los tuyos.

Papá espero que estés bien, allá donde estés.