Un nuevo comienzo

Y vuelta a empezar. Desde el 1 de mayo estoy otra vez soltera, podría ponerme a despotricar sobre el tema, pero paso.

Solo decir que estoy haciendo lo que me apetece, que es estudiar algo que me encanta, ver películas de cine independiente en versión original y arreglar mi casa.

Y de cine es de lo que me gustaría hablar ahora. Harta (muy harta) de películas de acción, de» trufas tu furius»y demás mandangas que te dejaban el cerebro como un sirope de fresa pocho, me di de baja de Netflix y de alta en Filmin.

Puedo decir que estoy amortizando el cambio con creces. Cada noche me veo una película, algunas ya las había visto y otras siempre las quise ver, pero lo las encontraba en otras plataformas. Como sigo en terapia, que gracias a ella pude romper con la relación que tenía y empezarme a quererme de verdad, busqué por internet películas que se tratara la relación de pareja desde un enfoque sano. La primera que me salió fue «Cuando Harry encontró a Sally», ya la había visto hace muchos años y a penas me acordaba. Tengo que reconocer que los diálogos son geniales, escritos por la escritora y directora Nora Ephron (Algo para recordar , Tienes un email tambien son de ella) .

Tanto Sally como Harry están en una discusión constante de que si un hombre y una mujer pueden ser amigos o no, claramente la respuestaa salió que no, sobre todo si uno de ellos se siente atraído sexualmente por la otra persona. Aunque lo intentaron, fueron amigos durante años y gracias a esa amistad consiguieron tener un amor sincero.

Otra película que me gustó mucho fue «2 en la carretera» con Audrey Hepburn y Albert Finney, a través de flashback se va viendo las idas y venidas de su relación.Ya me explayaré con esta peli mas adelante.

Siento predilección por los años 60, su decoración, los paisajes y esos diálogos tan vibrantes y entretenidos.Desgraciadamente no hablo de cine español,los 60 y 70 en España fueron muy casposos,se salvan muy pocas cintas.

Cuando apago el ordenador y me voy a la cama, me quedo pensando y al día siguiente sigo dando vueltas al tema, si yo hubiese hecho esto o lo otro, o si ese personaje hizo bien o hizo mal.

Ya seguiré escribiendo sobre otras películas que vea y que ya he visto, aviso que las voy a destripar y que daré mi opinión y lo que me hicieron sentir.

Escuchar sin juzgar

María y Lola se conocen desde el instituto, han sido siempre como uña y carne, iban a clase juntas, salían de compras juntas, los fines de semana iban a la discoteca, el martini con limón, los bailes, las risas en el cuarto de baño, los ligoteos con unos y con otros, hasta que María se echó novio.

Poco a poco se fueron distanciando, María quería hacer más cosas en pareja y siempre le decía a Lola que si tuviese ella novio, podrían salir los 4 juntos. Lola no le apetecía echarse novio en ese momento, y echaba mucho de menos a su amiga del alma.

María solo llamaba a Lola para contarle sus penas. Cuando había discutido con su novio, quedaban a tomar un café. María decía que él era un egoísta, que le iba a dejar y Lola, con toda su buena intención, le decía que ella valía mucho y se merecía algo mejor. María había tenido sesión gratis de psicólogo y Lola se iba a casa cansada y con unos problemas que no eran suyos.

Al día siguiente, Lola llamó a María, para ver qué tal estaba. María estaba pletórica, muerta de amor por su chico, su alma gemela decía. -Pero, María, ¿si me dijiste que era un egoísta, que no te merecía?

– ¿Yo te he dicho tal cosa? ¡Mentira! Luis fue superatento, me pidió perdón y me invitó a comer a un sitio superromántico. Lola, lo que tienes que hacer es echarte novio y no ser tan amargada y envidiosa.

María y Lola poco a poco fueron dejando de ser amigas; ya prácticamente no se hablan.

Jorge y Mario son amigos de colegio, como Paco, el Chino y Manuel. Los primeros cigarros, los primeros pedos, todo lo hicieron juntos. Pero ellos dos siempre han tenido más conexión.


Jorge mandó un WhatsApp a Mario, «María y yo lo hemos dejado». Al cabo de una hora, Mario estaba llamando a la puerta de Jorge con unas latas de cerveza y unas patatas fritas de la churrería de la esquina.

Entre lata y lata, Jorge, entre sollozos, le contaba a su amigo sus tristezas, de que se había dado cuenta de muchas cosas, que quería mucho a María, pero ya era demasiado tarde.

Mario, en silencio, bebía su cerveza y abría una lata a su amigo cuando se terminaba la anterior, asentía y daba pequeñas palmaditas a su amigo en el hombro.

De repente hubo un silencio incómodo, en ese momento Jorge se sonaba la nariz con un clínex.

Mario apuró la cerveza levantándose del sofá y le dijo a Mario. -Mañana he quedado con estos para ir a pescar a la charca. ¿Te vienes? Jorge dijo:- Pero si no tengo caña…

-Da igual, yo te dejo una y total, para lo que pescamos …. Ja ja, ja. Y ves cómo ha tuneado el chino su coche, lo que nos pudimos reír el otro día. Mañana a las 5 te estoy llamando a la puerta, que hay que ir tempranito a pillar sitio.

Se dieron un largo abrazo, y Mario le recordó: – A las 5 estoy aquí y si estás en la cama te saco de los pelos, ¿ehhh? Dándole una palmada en la cara y otro abrazo, se despidieron.

No hay que ser muy listos para saber que, a día de hoy, siguen siendo buenos amigos.

No todos los hombres son como ellos, porque a las mujeres nos enseñaron a comunicarnos y nos dieron permiso para llorar, pero a los hombres no.

Quizás tengamos que aprender nosotras de ellos y ellos de nosotras. Ellos a hablar más, a expresar lo que sienten, y nosotras a hablar menos y a escuchar sin juzgar.