Acabo de leer un reportaje de un pintor, Egon Schiele, en él, se expone que los desnudos de sus cuadros a día de hoy, terminando los primeros 25 años del siglo XXI, siguen siendo censurados, poniendo como ejemplo al cuadro de mujer desnuda con medias naranjas. En él se puede apreciar una mujer posicionada de frente al espectador mirando hacia un lado, con la única vestimenta que unas medias, como el título del cuadro indica. Pero ¿Por qué se sigue censurando los cuadros de desnudos de este autor? Porque ahora, más que nunca, nos negamos a ver la realidad.
Ahora, puedes ver mujeres desnudas en cualquier lugar, plataforma o revista. Son mujeres guapas, la mayoría han pasado por el quirófano para tener los pechos más bonitos, los glúteos más redondos y los labios más voluptuosos. Las niñas y mujeres quieren ser como ellas, empiezan poniendo filtros de belleza en sus fotografías y en cuanto tienen dinero se operan para parecerse a ellas. Esto no es nuevo, los cánones de belleza existen desde que el mundo es mundo, desde que existe la necesidad de gustar a otro, sea del sexo opuesto o no.
Pero este cuadro muestra a una mujer real, el autor no busca una belleza para gustar, solo expone la realidad. La mujer que se muestra, es bella, tiene un cuerpo bonito, pero le da igual lo que piensen otros, de hecho ni siquiera mira al frente. El rictus de su cara demuestra su carácter fuerte y determinado, no es sumisa. La sociedad a día de hoy no está preparada para una mujer así.
Este cuadro, como todos los de este autor, han sido analizados hasta la saciedad, pero hoy le ha tocado mostrarse frente a mí, retándome, porque lo que me muestra es algo que yo anhelo, el autoerotismo, la ausencia de la necesidad de gustar al otro, solamente gustarte a ti.
Volvemos a otro discurso manido, el de que a las mujeres se nos inculca que tenemos que gustar a los otros, las modas y la publicidad bombardeándonos todo el tiempo, para que odiemos nuestros cuerpos y nos sometamos a todos los tratamientos de belleza posibles para alcanzar esa perfección que nunca llega.
Con la edad madura te das cuenta de que eso a los hombres les da igual, ellos solo buscan sexo, algunos tienen unos cánones más marcados y otros es a la primera que les diga sí.
Ya una tiene una edad y mira para atrás todas sus fases, la de querer gustar a todos teniendo los más absurdos complejos, la de estar hasta el moño de una relación tóxica y mandar todo a la mierda, otra fase de falso subidón de ego y tirarse a todo lo que se menea (con mis cánones, claro) y otra más serena de estar a gusto con la persona que quieres y te quiere.
Peeeeeeeero, a los 50 llega la menopausia. Ahora se empieza hablar mucho de eso, no sé si es porque somos muchas en esa edad o el algoritmo de IG me lo manda (quizás sea más por lo segundo)
Creo que se está frivolizando mucho esa etapa, como casi todo lo que nos ocurre a las mujeres. Es un reseteo brutal, tus hormonas, tu cuerpo y tu mente se vuelven locas, te replanteas todo y si ya llevas arrastrando pequeñas depresiones que llevabas tapándotelas a ti misma años, salen a la luz, todo junto como una piñata en un cumpleaños. Yo en mi caso llegué hasta el fondo de la piscina y ya no era de color azul cielo sino de un color verde oscuro tirando a marrón.
Lo mejor que hice en ese momento es pedir ayuda psicológica, y me ha ayudado mucho, pero no lo es todo, me queda mucho por transitar.
De repente te das cuenta de que ya no quieres gustar a otros hombres, te la suda ampliamente (Y menos mal que tengo pareja porque me pasa esto sin pareja y me quedo sola ya para lo que me resta de vida, y tan feliz) pero al desaparecer esa necesidad deja un vacío existencial y muchas preguntas. Ya no te ves igual en el espejo, bueno sí, los complejos siguen estando, la diferencia es que ya no te interesa estar más delgada o más guapa para otros.
Entonces llega otro discurso,» Vístete para ti, gústate a ti misma»… Muy bonito, pero, no es tan fácil.
Y ahí está ella, delgada, desnuda y mirando para otro lado, con un rictus serio, desafiante. Y me acuerdo de la actriz Emma Thompson en su película «Buena suerte, Leo grande», (que por cierto no he visto)en la que habla del desnudo de la mujer madura, sin artificios, gustándose a sí misma.
En un anuncio de cápsulas para disminuir los trastornos de la menopausia (sofocos, falta de libido, sequedad vaginal…)sale un señor, supuestamente doctor de algo, diciendo que en esa etapa se produce una desconexión entre los ovarios y el cerebro y por eso es nuestra falta de libido y que tiene que ser el cerebro el que tome las riendas de nuestra sexualidad o sensualidad. También te digo que ese es el mensaje que me llegó a mí o lo que le entendí.
Y como en el reseteo de un ordenador me encuentro yo, como tantas mujeres de mi edad, con más o menos conciencia, haciéndose cargo de que ya no van a volver a los valores de fábrica que o le instalas el programa «Ana 5.2» o el programa Ana 5.3 no funcionará correctamente, en términos reales, sentirme bien conmigo misma.
¿Cómo se llega a ese estado de conciencia? Estoy trabajando en ello.