Cada uno de nosotros tenemos que pasar por unas experiencias de vida: separación, frustración, muerte de un ser querido, perdida de trabajo, incluso maltrato en la pareja. Y lo mas gracioso es que la lección de vida no avisa, puedes estar en la mierda toda la vida o tener una vida de puta madre con tu mujer y tu hijo y de repente ¡ Zasca ! te ves sin mujer, al hijo lo ves a ratos, y sin casa, porque se la ha quedado ella y el niño.
Cuando ves a un amigo que está pasando un mal momento, con la lección que le ha tocado pasar, le ves hundido, en la mierda y te da mucha pena.
Le quieres aconsejar, decirle lo mucho que vale, levantarle el ánimo ¿crees que estas siendo un buen amigo? Pues no.
De nada sirve que le digas a tu amiga que tiene que dejar a ese chico que es mas toxico que el amoniaco, si ella, aunque lo sepa, no lo quiere ver y se sigue drogando con los vapores. Que te crees, ¿ Que ella no sabe que su novio es un mierda y le manipula? Lo sabe, pero no se siente preparada para salir, tiene que tocar su fondo (cada uno tenemos el nuestro) y tú, no puedes hacer nada.
La empatía tampoco sirve, ponerte en su lugar solo consigues que, la otra persona desesperada, se agarre de tu cuello y te arrastre consigo al fondo, cuando en realidad no es tu problema y ese fondo no es tuyo.
Como amigo/a lo único que puedo hacer es, ver, oír y callar, decir que estás ahí, y que cuando te necesite, que silbe.
Hay dos formas de salir del agujero: saliendo arrastras, dejándote las uñas ( no todos somos capaces de tal hazaña), o extendiendo la mano y pidiendo ayuda. Por muchas cuerdas y salvavidas que te lancen, hasta que tú no des el 1er paso, seguirás ahí, con el culo lleno de lodo.
Si eliges que te ayuden, con terapia, preparate para un proceso interno y profundo, donde te tendrás que meter en tu cueva de forma consciente, y conversar con cada uno de tus monstruos y hacerte amiga de ellos. Resurgir como el ave Fenix con la lección superada, y cuando la entiendas, dar las gracias por ella.
Y en ese preciso momento verás quienes son tus verdaderos amigos, los que están ahí para darte un abrazo, los que se alegran del gran paso que estas dando, los que te dicen ¡ Valiente, que tú puedes !