Lealtades inconscientes

Cuando somos inocentes criaturas no pensamos que las personas que mas queremos nos pueden hacer daño y lo que es peor, que se puedan hacer daño entre ellas.

Que mi tío y mi padre se llevasen mal para mi era una pesadilla, mi tío era hermano de mi madre pero para mi fue como mi segundo padre. Completaba perfectamente a mi progenitor, lo que le faltaba a mi padre lo suplía el.

Mi tío como buen piscis era una persona muy sensible, aunque no lo demostraba abiertamente, eso en los hombres de antes era inadmisible y se ocultaba ante una capa de masculinidad.

Con él aprendí a amar el arte, principalmente el arte sacro. En verano nos íbamos 1 semana con una pareja de amigos suyos a algún lugar de la geografía española. Antes iba mi hermana pero se echó novio y yo ocupé su lugar.

Hubo un viaje que nos hicimos por toda la rioja, no hubo convento o iglesia que no visitásemos, Haro, Santo Domingo de la Calzada ,Logroño. Me encantaba aprender de todos los sitios que visitábamos.

Su amigo solía tener coches potentes y le gustaba pisarle, daba igual rectas que curvas, creo que el único viaje que no vomité fue uno que me tomé una Biodramina y estuvimos su mujer y yo drogadas contando los postes de la carretera.

Que las dos personas referentes del genero masculino de mi infancia se odiasen a muerte, me dolía en el alma. Mi padre se pasaba la vida poniéndole a parir y mi tío se metía conmigo diciéndome cosas hirientes ,comparándome con él para desfogarse. Utilizar a un niño de esa manera porque no te atreves a decírselo al adulto a la cara es muy cruel. Pero aun así, aunque los dos estaban llenos de defectos, yo les quería y esas lealtades me han pasado factura de adulta, lo que me parecía normal porque lo veía todos los días, realmente no lo era.

No era normal que mi padre fuese un controlador, posesivo y tuviese a mi madre con la pata quebrada (con 88 años sigue siendo exactamente igual). No era normal que a la hora de la comida solo se oyesen gritos porque la comida estaba sosa y que yo tuviese que irle a buscar al bar para que subiese a cenar. Recuerdo esperarle de pie al lado de la mesa hasta que terminase la partida de mus.

No era normal, que mi madre estuviese sola con mis 2 hermanos y yo y que cuando el llegase a casa pusiese el futbol o los toros sin importarle si estábamos estudiando en el salón o en mi habitación que para el caso era lo mismo, porque las dos estancias estaban comunicadas.

Mi tío y yo discutimos cuando yo tenia 19 años, le mandé a la mierda, él me dio una bofetada y yo le di 2. La relación nunca fue la misma. Ya no era la niña sumisa que callaba todo lo que decían de su padre.

Cuando mi tío murió soñé con él, es como si viniese a despedirse, se le veía joven y sonriente.

Una vez comiendo con mis padres pensé, si realmente existe otra dimensión, si de alguna manera existimos en otro plano, que ahora mismo mi padre diga algo bueno de mi tío.

Y ocurrió algo, no sé si servirá como prueba, pero de repente,mi padre empezó a contar una anécdota que involucraba a mis hermanos cuando eran pequeños, yo todavía no había nacido. La historia fue relacionada con la combustión de una estufa o algo así y que mi tío sin pensárselo 2 veces cogió a mis hermanos y salió a la calle con ellos, sin saber lo que podría pasar dentro de la casa. Ya sé, ya sé, que la historia se coge con pinzas, pero, por primera vez en todos estos años,mi padre dijo algo positivo de él.

Carta a mi padre

Querido Papá,

Te escribo esta carta porque ya estás muy mayor para recibir esta información verbalmente, aunque no creo ni que la entendieses antes, con lo cual, menos la entenderás ahora.

Tu relación con Mamá me jodió mi vida amorosa, de manera inconsciente buscaba a hombres como tú, obsesivos, celosos, manipuladores y controladores.

Después de 2 relaciones fallidas ya me he dado cuenta del patrón. Como tengo la luna en Tauro, soy un poco terca y lenta para enterarme de las cosas, pero creo que esta vez ya he aprendido esta lección.

Papá, tengo casi 49 años, deja de decirme lo que tengo que hacer, de preguntarme a donde voy y con quién. No tengo ni puta gana de darte ninguna explicación. Mamá no me pregunta y yo le cuento lo que me apetece y a ella le parece bien. Deja de intentar controlarnos a todos, tienes 88 años y apenas te controlas tu pis, como para controlar a otros.

Sé que es triste darte cuenta de que te haces viejo, que ya no eres el ordena y mando de la casa y que cada uno vamos a nuestra bola. La única que te soporta es Mamá, no sé si por esa idea judeocristiana de que le harán un hueco en el reino de los cielos…

Y te quiero decir esto, porque quiero ser feliz.Te soy sincera, me ha costado mucho quererme a mi misma y no quiero dar marcha atrás.

No quiero dar explicaciones a nadie, vivo muy feliz sola, si entro y salgo es cosa mía y ningún hombre me va a decir lo que tengo que hacer o tengo que ponerme, nadie me va a controlar y nadie me va a hacer sentir pequeña. Ya no.