El otro día volví a ver Desayuno con Diamantes, con Audrey Hepburn y George Peppard, guapisimos los dos. Aviso, hay spoilers, la película es un clásico de 1962 con lo cual,quien no la ha visto, es porque no ha querido.
Todos sabemos de que va, una joven de provincias que va a Nueva York a buscar fortuna o fortunas mas bien, que le dan 50 $ por ir al tocador y un prometedor escritor que no escribe y que le mantiene una mujer rica. Vamos, que no se ve en la película por la censura de la época, pero en resumen, ella era una puta y él un Gigoló.
El trasfondo con el que yo vi esta vez la película, fue otro totalmente distinto al de otras veces,la ponen como comedia romántica pero es un dramón y de los buenos. Me viene muy bien para entender los apegos en el tema de pareja que me enseñan en mis sesiones de terapia.
Ella es un apego evasivo de libro, huye de su pasado, de una vida misera y sin glamur, no quiere apegarse a nada y ni a nadie, por no querer poseer, no pone nombre ni a su gato. A él no le agrada especialmente la vida que lleva, pero hasta que la conoce a ella y se enamora de su vulnerabilidad ,no decide cambiar y dar un paso hacia delante.El es un apego seguro. Pero seguro, seguro, que ya puede ver que la otra es mas variable que una veleta que ahí sigue, estoico como una estaca. El cree que puede ayudarla, pero la historia está si ella se quiere dejar ayudar o no.
Dicen que Truman Capote pensó en Marilyn Monroe para el papel, pero a esta le aconsejaron que no le vendría bien para su carrera hacer de dama de compañía….vamos, como si los papeles que le dieron a la mujer fuesen mejor que ese, que se pasaba la vida haciendo de rubia tonta y frívola,cuando no lo era.
El papel del escritor en la novela homónima era como una especie de alter ego de Truman Capote, que era abiertamente homosexual. ¿Una puta y un maricón? ¡ Vamos hombre! En el Hollywood de esa época los gays no tenían papeles principales. Que yo recuerde,así a bote pronto, con esos mismos roles, solo se me ocurre la película Cabaret, que era una cabaretera alocada y un escritor que estaba con la puerta del armario a medio abrir y ya corría el año 1972. En España no se abrió el armario hasta el 78 y poco a poco, que le faltaba 3 en 1.
Volviendo a la película que tiene una fotografía fantástica y una banda sonora que se te clava en la memoria y no sale.
Al final, la huidiza recogió a su gato perdido, y se dejó querer por ese hombre que era todo lo contrario a ella, se comprarían una casa, un coche y le pondrían nombre al minino. Otro final feliz.
La realidad es que no tienes que esperar a que vengan a rescatarte,y que tú, tienes que ser tu propia estaca, que te dé ese apego seguro.