Nada

Vivimos en una eterna agonía, con el miedo a la carencia. Miedo a quedarnos sin dinero, sin trabajo, sin pareja, sin coche, sin casa.

Ese miedo es el que mueve el consumismo salvaje donde estamos sumidos ahora. Pero ¿que pasaría si nos lo quitasen todo? Nada.

No estamos preparados para asumir el vacío inmenso de la nada. Nada que hacer, nada que decir, ni donde decirlo, nada que escuchar, salvo nuestra propia voz interior.

El 28 de abril me encontraba en el ordenador haciendo un trabajo de dibujo con AutoCAD, tenía que entregarlo antes de las 12 de la noche de ese mismo día, de repente, se apagó todo. No había luz, y el tel. no funcionaba, cobertura cero.

Pensé, bueno, el programa tendrá autoguardado, voy a ducharme ahora que el agua del termo todavía está caliente.

Lo siguiente que pensé es que me tenía que ir a trabajar, y, recién duchada con el pelo aún húmedo, abrí la puerta de mi casa para preguntarle a mi Tía Lupe que vive al lado, si ella tenía luz. Cuál fue mi sorpresa que estaba ella, mis primos y otra vecina. Todos me dijeron casi al unísono que el apagón había sido nacional, y que Portugal y Francia también lo estaban sufriendo. Ahí se me cerró el estómago, como cuando se cierra una ostra.

Lo primero que pensé antes de ir al trabajo es ir a ver como se encontraba mi madre, cuando llegué a su casa busqué el transistor de mi padre, ya que lo único que funcionaba era la radio.

En menos de 30 minutos retrocedimos a 1940, mi madre y yo en la mesa de la cocina oyendo las noticias: que nos quedásemos en casa, que las carreteras estaban colapsadas… Le dije a mi madre, míranos, estamos como cuando la abuela decía: ¡Están radiando el parte!

De lo que pasó después, cada uno tenemos nuestra propia historia.

Teorías conspiranoicas dicen que esto fue un experimento, pues creo que no les salió del todo bien.

¿Qué pasa cuando te quitan la conexión de la Matrix? Pues que te reconectas con la vida.

La gente salió a la calle, si querías saber de alguien no te quedaba más remedio que irle a ver a su casa, los niños cogieron la pelota, incluso alguno cogió un libro.

Las personas que tenían familiares lejos no les quedó más remedio que confiar en que ellos iban a estar bien.

Todo fue muy bonito, pero se olvidó al día siguiente. Al volver la electricidad nos volvimos a enganchar a la Matrix, vimos por Instagram como la gente tomaba cervezas en la terraza y estuvo en la calle hasta altas horas de la noche. Fin del espejismo.

Y vuelvo a la pregunta ¿que pasaría si te quedases sin nada?

Cuando pienso en la muerte, me la imagino así, te despojan de todo lo que tienes, hasta de tu propio cuerpo. Ahora entiendo el desapego que predica el budismo, la ausencia de lo material te hace conectarte con tu espíritu, tu esencia, tu interior.

Entiendo que, cuanto más apego tengas a las cosas y al dinero, el batacazo será mayor, y no depende si eres rico o eres pobre. Hay ricos que viven la vida con desapego y pobres que solo piensan en trabajar, acumular dinero y objetos que creen que les darán más felicidad.

Imaginemos que nos despertamos un día en una estancia blanca, sin nada, no tenemos luz solar, ni reloj. El tiempo y el espacio han desaparecido.

Entraríamos en pánico, ¿dónde estoy, que hora es, que ha pasado con mi familia y con mis amigos?, empezaríamos a hiperventilar, nos entraría claustrofobia, pasaríamos por todos los estados, angustia, miedo, desesperación, rabia, así, hasta el agotamiento y después, la Nada.

Llegar a ese estado es haber bajado al infierno, es enfrentarte a ti mismo, una lucha sin tregua, y no hace falta ser un alcohólico o un ludópata. Simplemente, un día te quitan lo que más aprecias o a lo que más te estabas aferrando, como si a un abuelo le roban su bastón.

Cuando consigues vencerte a ti mismo, cuando ves que ya no tienes que temer y pierdes ese miedo, eres como un águila, miras las montañas desde el pico más alto. Pero, no hay que confiarse, una cosa es no tener miedo y otra es no ser precavido, el mundo sigue girando y el principal motor de rotación, sigue siendo el miedo.

Escuchar sin juzgar

María y Lola se conocen desde el instituto, han sido siempre como uña y carne, iban a clase juntas, salían de compras juntas, los fines de semana iban a la discoteca, el martini con limón, los bailes, las risas en el cuarto de baño, los ligoteos con unos y con otros, hasta que María se echó novio.

Poco a poco se fueron distanciando, María quería hacer más cosas en pareja y siempre le decía a Lola que si tuviese ella novio, podrían salir los 4 juntos. Lola no le apetecía echarse novio en ese momento, y echaba mucho de menos a su amiga del alma.

María solo llamaba a Lola para contarle sus penas. Cuando había discutido con su novio, quedaban a tomar un café. María decía que él era un egoísta, que le iba a dejar y Lola, con toda su buena intención, le decía que ella valía mucho y se merecía algo mejor. María había tenido sesión gratis de psicólogo y Lola se iba a casa cansada y con unos problemas que no eran suyos.

Al día siguiente, Lola llamó a María, para ver qué tal estaba. María estaba pletórica, muerta de amor por su chico, su alma gemela decía. -Pero, María, ¿si me dijiste que era un egoísta, que no te merecía?

– ¿Yo te he dicho tal cosa? ¡Mentira! Luis fue superatento, me pidió perdón y me invitó a comer a un sitio superromántico. Lola, lo que tienes que hacer es echarte novio y no ser tan amargada y envidiosa.

María y Lola poco a poco fueron dejando de ser amigas; ya prácticamente no se hablan.

Jorge y Mario son amigos de colegio, como Paco, el Chino y Manuel. Los primeros cigarros, los primeros pedos, todo lo hicieron juntos. Pero ellos dos siempre han tenido más conexión.


Jorge mandó un WhatsApp a Mario, «María y yo lo hemos dejado». Al cabo de una hora, Mario estaba llamando a la puerta de Jorge con unas latas de cerveza y unas patatas fritas de la churrería de la esquina.

Entre lata y lata, Jorge, entre sollozos, le contaba a su amigo sus tristezas, de que se había dado cuenta de muchas cosas, que quería mucho a María, pero ya era demasiado tarde.

Mario, en silencio, bebía su cerveza y abría una lata a su amigo cuando se terminaba la anterior, asentía y daba pequeñas palmaditas a su amigo en el hombro.

De repente hubo un silencio incómodo, en ese momento Jorge se sonaba la nariz con un clínex.

Mario apuró la cerveza levantándose del sofá y le dijo a Mario. -Mañana he quedado con estos para ir a pescar a la charca. ¿Te vienes? Jorge dijo:- Pero si no tengo caña…

-Da igual, yo te dejo una y total, para lo que pescamos …. Ja ja, ja. Y ves cómo ha tuneado el chino su coche, lo que nos pudimos reír el otro día. Mañana a las 5 te estoy llamando a la puerta, que hay que ir tempranito a pillar sitio.

Se dieron un largo abrazo, y Mario le recordó: – A las 5 estoy aquí y si estás en la cama te saco de los pelos, ¿ehhh? Dándole una palmada en la cara y otro abrazo, se despidieron.

No hay que ser muy listos para saber que, a día de hoy, siguen siendo buenos amigos.

No todos los hombres son como ellos, porque a las mujeres nos enseñaron a comunicarnos y nos dieron permiso para llorar, pero a los hombres no.

Quizás tengamos que aprender nosotras de ellos y ellos de nosotras. Ellos a hablar más, a expresar lo que sienten, y nosotras a hablar menos y a escuchar sin juzgar.

La parada

Y de repente paré, y el mundo siguió dando vueltas. Me preguntaron ¿Por qué paras, si estabas bien ayer, que te ha pasado? La maquinaria quiere que siga subida en la rueda del hámster.

Ha pasado que estoy muy cansada, llámalo menopausia, crisis de los 50, la tiroides que está desajustado… lo que te dé la gana, pero me bajé del autobús, ese que no sé a donde va.

Puedo decir a cualquier persona, si esto se te da fenomenal, es lo tuyo, adelante y estúdialo, te podrías dedicar a ello. Y yo, ¿Por qué no me lo puedo decir a mi misma? Podría hacer una bilocación y ver mi vida desde fuera y decirme yo esas cosas.

Me siento varada como una ballena en una playa, intento moverme, pero la marea no es suficientemente fuerte para que regrese al mar. Y tampoco me han salido patas para ser un anfibio y entrar tierra a dentro cuál tortuga.

Pues sí, estoy deprimida, tengo una depresión del carajo, pero es la enfermedad invisible que nadie se cree y me paso el día dando explicaciones y justificándome.

Ya he visto que nadie lee mi blog desde hace mucho con lo cual puedo escribir aquí sin pudor y si alguien lo lee y le sirve para algo, me alegraré mucho, y si no lo lee nadie pues nada, no me voy a presentar a los premios Planeta de los blogs.

Y sí, estoy yendo a terapia, porque no quiero estar mal, porque quiero ser feliz. Y no sé si hay reencarnación, pero me apetece una mierda reencarnarme. Quiero vivir plenamente esta vida y después pasar a ser polvo de estrellas.

Llevo 3 sesiones con la psicóloga, me ha dicho que es un proceso lento, y tanto que sí. El concepto del tiempo es muy variable, parece que llevo una eternidad de baja y cuando me toca ir al médico de cabecera me sorprendo y angustio de que haya llegado ya el día. Y, otra vez a justificarme, a decir que sigo igual, que me dé más tiempo. Que relativo es todo ahora.

La habitación cerrada

Tengo una habitación en mi casa, lleva mucho tiempo cerrada, está llena de trastos y de polvo. Cuando toco el pomo de la puerta se me pone un nudo en la garganta, la tengo que ordenar me digo, hago el amago de abrir, mejor otro día, y me voy a perder tiempo con cualquier cosa.

El otro día la abrí, así, sin pensar, y entré dentro. Me entró angustia e incluso me mareé un poco. Me faltaba el aire y me hice una bola en cuclillas en el suelo. No sé cuanto tardé en reaccionar y empecé a respirar más pausadamente y dejé de sentir palpitaciones en mi garganta. Levanté los ojos, solo vi oscuridad. Poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la penumbra y empecé a divisar objetos entre las sombras, no me di cuenta de que los dientes me estaban rechinando. ¿Cuánto puede llevar esa caja ahí, 20 años? La tenía que haber tirado hace tiempo y estas telas, que bonitas son, eran para un vestido que nunca me hice.

Tengo que hacer orden, me vuelvo a repetir,y de repente me fijo que, por la persiana rota, se filtra un hilo de sol que ilumina mis manos.

Buenos amigos

Cada uno de nosotros tenemos que pasar por unas experiencias de vida: separación, frustración, muerte de un ser querido, perdida de trabajo, incluso maltrato en la pareja. Y lo mas gracioso es que la lección de vida no avisa, puedes estar en la mierda toda la vida o tener una vida de puta madre con tu mujer y tu hijo y de repente ¡ Zasca ! te ves sin mujer, al hijo lo ves a ratos, y sin casa, porque se la ha quedado ella y el niño.

Cuando ves a un amigo que está pasando un mal momento, con la lección que le ha tocado pasar, le ves hundido, en la mierda y te da mucha pena.

Le quieres aconsejar, decirle lo mucho que vale, levantarle el ánimo ¿crees que estas siendo un buen amigo? Pues no.

De nada sirve que le digas a tu amiga que tiene que dejar a ese chico que es mas toxico que el amoniaco, si ella, aunque lo sepa, no lo quiere ver y se sigue drogando con los vapores. Que te crees, ¿ Que ella no sabe que su novio es un mierda y le manipula? Lo sabe, pero no se siente preparada para salir, tiene que tocar su fondo (cada uno tenemos el nuestro) y tú, no puedes hacer nada.

La empatía tampoco sirve, ponerte en su lugar solo consigues que, la otra persona desesperada, se agarre de tu cuello y te arrastre consigo al fondo, cuando en realidad no es tu problema y ese fondo no es tuyo.

Como amigo/a lo único que puedo hacer es, ver, oír y callar, decir que estás ahí, y que cuando te necesite, que silbe.

Hay dos formas de salir del agujero: saliendo arrastras, dejándote las uñas ( no todos somos capaces de tal hazaña), o extendiendo la mano y pidiendo ayuda. Por muchas cuerdas y salvavidas que te lancen, hasta que tú no des el 1er paso, seguirás ahí, con el culo lleno de lodo.

Si eliges que te ayuden, con terapia, preparate para un proceso interno y profundo, donde te tendrás que meter en tu cueva de forma consciente, y conversar con cada uno de tus monstruos y hacerte amiga de ellos. Resurgir como el ave Fenix con la lección superada, y cuando la entiendas, dar las gracias por ella.

Y en ese preciso momento verás quienes son tus verdaderos amigos, los que están ahí para darte un abrazo, los que se alegran del gran paso que estas dando, los que te dicen ¡ Valiente, que tú puedes !

Las cosas de la vida

Todos podemos escribir un libro de nuestra vida. No hace falta ser famoso para decir que tocamos fondo, ni tampoco haber tenido una adición tipo coca,marihuana, crack. Ni ser Bukowski y escribir borracho, que por cierto, me he tomado una cerveza ahora y me está entrando un dolor de cabeza que te cagas, no sé como este hombre podía escribir dos lineas seguidas.

Si empiezas a revisionar tu vida, te daría para hacer las edades de Lulú, te doy mis ojos, los abrazos rotos y vete tu a saber que más. Por cierto,Lulú querida, eres una pringada.

Y si ya me pusiese a contar la vida de algunas amigas que he tenido, tendría para hacer 3 telenovelas turcas, pero no es plan de tener denuncias…

Mi hermana el otro día haciendo la vista atrás me dijo: Tu has ido de loca en loca y tiro porque me toca. No lo voy a negar.

Puse freno a mis amigas vampiras y lunáticas cuando conocí a una chica en un curso del paro. Yo ya la veía que pintaba maneras, en principio nos caímos bien y nos dimos los teléfonos. Ella me empezó a contar que se había enrollado con un hombre casado y tenia pinta de que se estaba encoñando, yo le dije: No te encoñes, que no vas a sacar nada en claro….

Cuando me llamó un día antes de mi cumpleaños para felicitarme, se lo dije y le dio igual, ya era una señal. La segunda señal fue cuando me dijo que yo era su mejor amiga…Ejem, nos conocíamos de 5 días escasos. Y la ultima fue darme la chapa de que efectivamente se estaba encoñando del hombre casado. La bloqueé, fin de la cita.

Cuando ves a los cómicos o a Charles Bukowski ( de nuevo él) contando sus mierdas, te preguntas ¿y porqué no cuento las mías? Yo creo que es catártico, cuantas mas mierdas saques a la luz más te liberas. Por eso los cómicos empiezan con ese ¿ a vosotros no os pasa que….?

Creo que el humor es la mejor forma de hacer terapia, desmitificar las cosas que te pasan, sacarlas de contexto e incluso exagerarlas, nos hacen sentir mejor, pensamos que no es para tanto, cuando oyes un monologo y te sientes identificado, te ríes y te dices, a cualquiera puede sucederle, o no.

El espectáculo debe continuar

En los años 80 habían unos payasos que se llamaban los Hermanos Tonetti y uno de ellos se suicidó, yo tenia 9 años y la noticia me impactó mucho. A mi corta edad tuve que entender que la gente que hace reír no siempre está alegre, incluso todo lo contrario,como le pasaba a este hombre que llevaba algún tiempo con depresión.

Desde entonces los payasos me ponen muy triste.

Hay una opera que interpretó Pavarotti en la que también el protagonista es un payaso y tiene que ponerse su maquillaje y actuar, cuando lo que tiene es el corazón roto.La canción es “Vesti la Giubba” y dice: Ríe payaso, sobre tu amor destrozado. Cuando la escucho se me ponen los pelos como escarpias.

De todos es sabido el suicidio de Verónica Forqué, ahí se vio como el mundo del espectáculo, en este caso la televisión, es como un circo romano, cuanto mas sangre mas emoción.

Ella misma decía que las pastillas no eran la solución,que solo encubrían el problema. Desde el 2014 la pobre iba de cabeza hacia el precipicio, su divorcio, la muerte de su madre, su hija viviendo en otro país… Ya no es cuestión de a quien echar las culpas, por que lo primero que aprendes cuando vas a terapia es a responsabilizarte de tus propios problemas y del control que ejercemos en ellos. Cierto es, que, cuando le ocurre esto a una persona conocida impacta más, se hace más visible.

Nunca he entendido el tabú de este país con el suicidio, nunca se dice nada de él en las noticias, es como si no existiera. Que no hablan de ello por el efecto llamada, dicen. Vaya lumbreras a quien se le ocurrió semejante tontería. Porque el vecino de arriba se suicide no lo voy a hacer yo, tengo muchas cosas que hacer en esta vida.

Me entristece que sea de esta manera, pero la notoriedad de este evento hace que nos planteemos que estar deprimido es mas normal de lo que la gente cree y algunas personas tienen muchos motivos para estarlo, perdida de empleo, de la casa, familiares fallecidos. Y aquí seguimos, estoicos, como si no hubiese pasado nada. Luego extrañamente, nos empieza a doler la espalda y no sabemos de qué.

Lo que no dice la boca lo somatiza el cuerpo, si tu tienes una carga muy pesada, de la que no hablas a nadie, esa carga se hace literal, te duele la espalda de llevarla, como si fueses Atlas llevando la bola del mundo. Y cuando hablas y sueltas ese problema,sueles decir,¡ Que carga me he quitado de encima!

La terapia es necesaria, dejemos de estigmatizarla. No hace falta que estés deprimido, no hay que llegar a esos extremos. Pero si tu situación laboral no te satisface, si tus relaciones de pareja son una mierda y siempre acabas con el mismo tipo de hombre, si te llevas con tu padre o tu madre a matar o si no te hablas con la mitad de tu familia, pues a lo mejor, te lo tienes que hacer mirar.

Todos tenemos derecho a tener la mente sana y ser felices por nosotros mismos.

¡¡ Arriba Space !!

El Space era una discoteca de los 90 y principios de los 2000, ahora he visto que se llama Lab The club. Es gracioso que le hayan puesto ese nombre,porque otra cosa no sería, pero las pastillas rulaban como piruetas.

Esa frase la decía mucho una amiga cuando estaba eufórica y cerraba bares

Bares,discotecas y lo que se le pusiera por delante. Lo malo venia después, cuando después del subidón-subidón, venía el bajón- bajonazo y eso no era tan guay.

He tenido varias amigas bipolares, 2 diagnosticadas y 2 o 3 que no lo estaban, pero su ánimo era como una montaña rusa.

Según he leído sobre el tema, coincide perfectamente con ellas: “Se caracteriza por sufrir altos y bajos extremos en el estado de ánimo, como puede ser ir de la euforia a la depresión”.

Suelen ser personas muy divertidas, con muchos amigos, les gusta las emociones fuertes, drogas, alcohol, sexo. Curiosamente los amigos de la fiesta no son los amigos del infierno, os podéis preguntar porqué.

Yo empecé siendo una amiga de fiesta, me lo pasaba tremendamente bien, sus intensidades iban muy bien con las mías, compartíamos muchos gustos. Al llegar el bajón, muchos se fueron, pero yo me considero amiga de mis amigas y me quedé. Es muy duro ver como una persona se derrumba, como entra en su propio infierno, estuve con ellas, las apoyé de forma incondicional.

Estar en estados de euforia es como una droga dura y siempre quieres volver. De una forma u otra, todos,en algún momento de nuestra existencia hemos jugado con esa sensación, y es adrenalina pura.

Tuve una amiga (sin diagnosticar) que después de llevar llorando a moco tendido porque su novio pasaba de ella,llegó el sábado, se disfrazó de gogó y lo siguiente que recuerdo es verla bailar en una plataforma para dar celos a su ex novio. Obviamente yo se lo recriminé, y le recordé como habían sido los días pasados, que por arte de magia, había olvidado.

En cero coma, pasé de ser la mejor amiga del mundo, a ser la amiga coñazo.

No se puede ser la salvadora de almas perdidas y más cuando estas no quieren ser salvadas. No soy terapeuta, ni creo que lo sea nunca. Creí ser buena amiga, pero me decepcioné, una y otra vez.

No soy la única amiga coñazo, conozco a varias, y tampoco las llaman para la fiesta.

Las personas tienen un limite, se cansan y se van. Los amigos de la fiesta se acojonan cuando ven el infierno, no mola nada, y al final solo queda la soledad. Pero no esa soledad guay de que bien estoy conmigo misma, no. La soledad chunga, la de que no te soportas a ti mismo, normal que no me soporten los demás.

Estas dos amigas tenían tratamiento farmacológico, no estoy muy a favor de las pastillas, prefiero la terapia. Os podéis imaginar por donde se pasaban el tratamiento….

No sé que habrá sido de ellas, espero que hayan encontrado el equilibrio, aunque éste a veces, resulta ser un poco aburrido.