Invierno

Es tiempo de poda.

Todas las hojas han caído,los árboles ya comenzaron su largo letargo que mantendrán hasta finales de marzo.

En enero de 2021 la borrasca Filomena hizo muchos estragos en muchos jardines y patios, todos dijeron: no estábamos preparados.

Yo no estaba en mi casa cuando ocurrió, todavía vivía en Barcelona. Se congelaron muchas plantas, algunas las pude recuperar poniéndolas mucho amor y el laurel que tengo en el patio de atrás se partió en 2.

Tuvieron que ser mi hermano y mi madre los que terminasen de romper las ramas para sanearlo y después convertirlas en haces para poderlas tirar.

Todos sabemos que el 2020 fue duro, y el 2021 tampoco ha sido nada fácil. No estábamos preparados. Ni para el virus, ni para el encierro, ni para el impacto que supondría en las relaciones con los demás, ni con nosotros mismos. Años maestros los llaman.

Pues como decía al principio, es tiempo de podar. Y como hay un hombre que predijo la borrasca este año y dice que el año que viene va a haber otra muy similar, he decidido podar una gran rama del laurel que daba encima del tejado. Esa ya no se parte.

La naturaleza y la vida de los humanos van de la mano, la gente de la ciudad está muy desconectada de esto, pero, no hay nada mejor que una gran nevada para despertar, y empezar a observar los daños causados y porqué sucedieron.

Nos cogió de sopetón, los arboles perdieron muchas ramas, y los humanos perdimos también, pero a nivel interno. En mi caso tuve que tomar decisiones muy drásticas, corté ramas de mi corazón que ya no tenían hojas y sus frutos eran amargos. Seguro que el árbol siente dolor por esas pérdidas,pero sabe que cuando llegue la primavera o esa borrasca que vaticinan, va ha estar mas ligero y habrá cogido fuerzas para renacer en primavera.

Bienvenido 2022, seguro que traerás muchas lecciones, pero esta vez,estaremos más preparados.

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