Mujeres reales

El mundo del cine, sobre todo el americano insiste en mostrarnos mujeres cada vez mas jóvenes con hombres maduros, relegando a las mujeres maduras a abuelas (no tengo nada en contra de ellas que conste) o directamente no les dan papeles. Volvemos al estereotipo de la eterna juventud y que la arruga no es nada bella, en nosotras claro.

Vi hace poco una serie que se llama Valeria, que está muy bien, entretenida y con una fotografía de Madrid fantástica, habla de unas chicas en la treintena con sus trabajos, sus miedos y frustraciones, que esta muy bien pero no me llega, quizás porque tengo unos cuantos años mas que ellas o porque ya estoy cansada de tanto encasillamiento.

Pongo como ejemplo otra película de mujeres mas maduras que se llama Invisibles, tampoco me llega, está en el otro extremo, pone a las mujeres de 50 años como acabadas,que a nadie les importa y nadie las mira. Yo estoy cercana a esa edad, y me importa un bledo si me miran o no, y que yo sepa la gente me ve. Y si los obreros no me dicen piropos no es porque sea mas vieja o fea es porque de joven me daba vergüenza y no decía nada y ahora me doy la vuelta y les contesto. Si te digo la verdad, pasar por un andamio y que no te digan cosas es un alivio.

Se habla mucho del empoderamiento de la mujer, pero no se habla de como se llega a el, de las mañanas que te levantas con el pie izquierdo, de tu cuenta bancaria que cada vez tiene menos ceros y las muecas que haces en el espejo para ver si tus pómulos vuelven a su sitio.

A nadie le interesa la realidad, es mediocre y no vende. O todo es felicidad y amor o nos pasamos al drama y la lagrima fácil.

Tengo pendiente ver una serie de Ana Milan,la echan en el canal de pago de Antena 3 (si no ya la hubiese visto) que es una mujer que me encanta, sin pelos en la lengua, de mi quinta, estupendísima,cercana, sin miedo a mirarse al espejo,la veo real.

Señores y señoras gionistas,mas series de mujeres reales por favor.

La frase de un niño

Todo empezó inocentemente un día de finales de primavera, invité a mi amiga Sylvia y a sus dos hijos a comer. Hacía muy buen día y comimos en el patio. Del primer plato no me acuerdo pero de segundo les hice pollo asado, a que niño no le gusta el pollo asado…

La jornada transcurria tranquilamente, y de repente Miguel soltó la frase: Las magdalenas no pueden llorar porque son seres inertes. Hay que decir que esa reflexión la hizo un niño de 8 años que todavía (creo) no habia leido a Shakespeare. Mis ojos se salieron de las órbitas, miré a su madre y me dijo que esas reflexiones eran de lo mas normal en él.

Esa frase quedó escondida en mi memoria hasta el día de hoy, dando título al blog que hoy comienzo. Espero tener arrebatos de inspiración, como los que tuvo Miguel aquel día.