A mi abuela Ana

Cuenta mi madre que solía quedarse dormida en el pollete de la chimenea, antiguamente en las casas de pueblo ocupaban casi media cocina y se les llamaba “hogar”. Al amor de la lumbre se contaban muchas historias que mi madre, mas despierta que dormida escuchaba y memorizaba, tendría que dormirse con su oído bueno hacia arriba supongo,porque del otro está totalmente sorda después de un sarampión u otra enfermedad infantil de esas que siempre se llevaba algo entre las uñas como decía mi abuela.

Pues una de estas noches mi abuela hizo una confesión, no se a quien, a tanto no llego.

En época de mis bisabuelos cuando mi casa,la de mis primos y algunos metros mas formaban una sola casa, esta, era una fonda. Pasaban por ahí marchantes, militares y gente de diversa índole.

Mi bisabuela debía de ser muy guapa o tener buena planta,y las envidias y las malas lenguas se dedicaron a envenenar el corazón de mi bisabuelo. ¿ Que hizo ella? ¿A caso fue mas simpática con algún parroquiano? ¿sonrió mas de lo debido algún día? No se sabe. Pero le llegaron a decir que el hijo que esperaba podría no ser suyo. Ese hijo era mi abuela.

No hace falta decir el desprecio mutuo que se tenían mi bisabuelo y mi abuela, uno por desconfianza y la otra por el sentimiento de rechazo.

Mi abuela tenia los ovarios bien puestos y nunca se amilanó ante mi abuelo y cuando le llegaron sus últimos momentos, mi abuela dijo que ella no se hacia cargo de él y mi bisabuelo murió en Madrid en casa de otra de sus hijas.

El caso es que mis bisabuelos tuvieron mas hijos después, ya no sé si dudó de la paternidad de cada uno de ellos.

Mi madre conoció a su abuela ya muy menudita y con faldas hasta los pies, yo conocí a mi abuela también muy mayor, siempre de negro, ciega pero con un oído finísimo y un arte para darnos con el mango del cuchillo cuando intentábamos coger algo del plato antes de que todos empezaran a comer.

Por un lado era muy conservadora pero por otro era muy decidida y si tenia que hacer algo, lo hacia, era una mujer de fuertes convicciones.

Mi tía Maria, que se merece un capitulo aparte, se enfadaba mucho con ella, porque cuando mi tío Alejandro se iba para Madrid decía con voz dramática – La casa se ha quedado vacía..- mi tía muy cabreada respondía – Y que pasa, ¿Que los demás no existimos?-. Mi abuela nació en 1901 era otra educación,otra época.

Podría seguir contando cosas de ella, lo dejaré para otra ocasión. La echo mucho de menos, se fue unos días antes de cumplir yo 17, cuanto me gustaría ahora escuchar sus consejos, aunque la mayor parte de las veces no los hubiese hecho caso.

A mi madre

Tengo tantas cosas que agradecer a mi madre, lo primero la vida por supuesto, pero hay algo que siempre llevo en el corazón y en la memoria son sus historias.

Algunas veces me siento en la cocina y le pregunto por una historia, me la ha contado vente veces pero no me importa volverla escuchar.

Tiene su forma de ver la vida, la que le tocó vivir en su generación, y aunque siempre creí que era una sumisa y esclava de mi padre, con el tiempo me he dado cuenta que es una rebelde, a su manera.

Fue joven a comienzos de los 60, cuando el baby boom, los anuncios de pisos en Moratalaz y el Soberano en la copa esperando a que el hombre volviese de trabajar, cansado y con cosas que contar, muchísimo mas importantes que las de la mujer, que llevaba la economía familiar y la educación de los hijos, ahí es nada.

Mi madre muy jovencita dejó el pueblo para irse a la capital a servir a las casas, de cocinera, cuidar a los niños ajenos o lo que se terciara.

Primero estuvo en casa de un matrimonio argentino y después de un matrimonio cubano con 3 hijos, de estos últimos si que me ha contado historias, volveré a pedir que me las cuente para no olvidarlas.

Me contaba de cuando Madrid estaba lleno de americanos de la base de Torrejón, que se movían por la ciudad como Pedro por su casa creyéndose con derecho a todo, iban con sus grandes coches y una vez uno de ellos se quedó atascado en una calle estrecha y no iba ni para delante ni para atrás, los conductores que estaban esperando se hartaron y entre muchos volcaron el coche y le pusieron a dos ruedas, así se resolvían antes los atascos.

Ella tiene una memoria prodigiosa, se acuerda de historias de mi familia y de gente del pueblo,yo me puedo pasar horas escuchándola.

Quiero contar esas historias, que como pasa siempre, al pasar de boca en boca van variando, pero no pierden su esencia.

Mujeres reales

El mundo del cine, sobre todo el americano insiste en mostrarnos mujeres cada vez mas jóvenes con hombres maduros, relegando a las mujeres maduras a abuelas (no tengo nada en contra de ellas que conste) o directamente no les dan papeles. Volvemos al estereotipo de la eterna juventud y que la arruga no es nada bella, en nosotras claro.

Vi hace poco una serie que se llama Valeria, que está muy bien, entretenida y con una fotografía de Madrid fantástica, habla de unas chicas en la treintena con sus trabajos, sus miedos y frustraciones, que esta muy bien pero no me llega, quizás porque tengo unos cuantos años mas que ellas o porque ya estoy cansada de tanto encasillamiento.

Pongo como ejemplo otra película de mujeres mas maduras que se llama Invisibles, tampoco me llega, está en el otro extremo, pone a las mujeres de 50 años como acabadas,que a nadie les importa y nadie las mira. Yo estoy cercana a esa edad, y me importa un bledo si me miran o no, y que yo sepa la gente me ve. Y si los obreros no me dicen piropos no es porque sea mas vieja o fea es porque de joven me daba vergüenza y no decía nada y ahora me doy la vuelta y les contesto. Si te digo la verdad, pasar por un andamio y que no te digan cosas es un alivio.

Se habla mucho del empoderamiento de la mujer, pero no se habla de como se llega a el, de las mañanas que te levantas con el pie izquierdo, de tu cuenta bancaria que cada vez tiene menos ceros y las muecas que haces en el espejo para ver si tus pómulos vuelven a su sitio.

A nadie le interesa la realidad, es mediocre y no vende. O todo es felicidad y amor o nos pasamos al drama y la lagrima fácil.

Tengo pendiente ver una serie de Ana Milan,la echan en el canal de pago de Antena 3 (si no ya la hubiese visto) que es una mujer que me encanta, sin pelos en la lengua, de mi quinta, estupendísima,cercana, sin miedo a mirarse al espejo,la veo real.

Señores y señoras gionistas,mas series de mujeres reales por favor.

La frase de un niño

Todo empezó inocentemente un día de finales de primavera, invité a mi amiga Sylvia y a sus dos hijos a comer. Hacía muy buen día y comimos en el patio. Del primer plato no me acuerdo pero de segundo les hice pollo asado, a que niño no le gusta el pollo asado…

La jornada transcurria tranquilamente, y de repente Miguel soltó la frase: Las magdalenas no pueden llorar porque son seres inertes. Hay que decir que esa reflexión la hizo un niño de 8 años que todavía (creo) no habia leido a Shakespeare. Mis ojos se salieron de las órbitas, miré a su madre y me dijo que esas reflexiones eran de lo mas normal en él.

Esa frase quedó escondida en mi memoria hasta el día de hoy, dando título al blog que hoy comienzo. Espero tener arrebatos de inspiración, como los que tuvo Miguel aquel día.