Salto al vacío

Me acordé en estos días de una películas que vi hace tiempo, Revolutionary Road, tenia el gancho de los actores, Leonardo Dicaprio y Kate winslet que no se reunían desde que grabaron Titanic.

No quiero destripar nada, por si alguien no la ha visto. Va de un matrimonio que como todas las parejas empezó muy bien, con sus sueños en común, sus proyecto de viajes, pero el tiempo y la monotonía los puso en su sitio y para resolver esa crisis tendrían que tomar un cambio radical en sus vidas…. Y hasta aquí puedo leer.

En todas las parejas cuando ya se lleva un tiempo juntas, se suele producir una crisis como prueba de fuego, la historia está si pasas esa prueba o se disuelve el acuerdo.

El amor es confiar el uno en el otro, es un salto al vacío unidos de la mano, si hay dudas todo falla.

En mi caso las pruebas de fuego acabaron mal, quizás el amor no era tal amor y había mas necesidad y apego que otra cosa, pero, benditas crisis que te quitan la venda de cupido de los ojos y ves la realidad.

En el caso de mis padres, que los recuerdo siempre en crisis… hubo una muy importante, cuando eramos pequeños, mi padre se quedó sin trabajo y los trabajos que encontró eran muy precarios. Mi madre que según se casó pasó de trabajar a sus labores, osea casa e hijos, le propuso a mi padre volver a trabajar. Fue un duro golpe para la masculinidad de mi padre, que era el que traía los “ mamuts” a casa, pero tuvo que ceder y mi madre empezó a ganar un sobresueldo en un taller de costura.

Quizás su crisis matrimonial no se resolvió, pero el hogar que ellos habían formado se mantuvo en pie, y estoy segura que el amor que ellos sienten hacia mi y mis hermanos les ha llevado siempre a tomar la decisión correcta.

Alas rotas

Me crié en un nido de alas rotas, se las fueron partiendo los unos a otros de generación en generación, solo se unían con otros alas rotas,es lo que vi desde que nací.

No les juzgo, normalizas lo que ves en casa y te parece que eso es lo correcto, creces con ese miedo e inculcas a tus polluelos que volar es malo, que te puedes caer y hacer daño, que si otros vuelan felices es porque han tenido suerte.

Y así crecí, pero yo siempre he querido volar, y eso no estaba bien visto en mi clan, una vez tras otra me cortaron las alas cada vez que hacia el intento, ellos pensaban que lo hacían por mi bien.

Pero como Ícaro salí al exterior y volé muy alto, hice piruetas y todo, pero me faltaba técnica, no me la habían enseñado y acabé como el hombre alado de la calle Milaneses empotrada contra un edificio. Y ahí me estaban esperando, para decirme que ya me lo avisaron. Pero yo soy muy testaruda y he tenido muchos vuelos accidentados.

Y siguiendo la tradición hice nido con otros alas rotas, que inconscientemente también tenían ese miedo y me lo transmitían a mi, y me cortaban las alas como hacia mi familia, en cuanto me asomaba a la ventana.

Pero saturada de tanto sufrimiento y quebranto me cansé, volví a mi nido unifamiliar e hice como la metáfora de las águilas que se retiran cuando se encuentran con sus miembros envejecidos y débiles, se arrancan las plumas, pico y uñas esperando a que le salgan de nuevo, y como los niños a los que les castigan a la habitación de pensar, me quede ahí, pensando y esperando mi renacimiento cuan Ave Fenix.

Ahora estoy creando cimientos a mis castillos en el aire y citando a Alberto Cortéz,quiero volar como las gaviotas,libre en el aire, por el aire libre y los demás mirando desde el suelo, se quedaran guardando la cordura.

Desnudos

Hay muchas formas de desnudarse, la mas habitual y fácil es quitarse la ropa, luego viene en donde te la quitas y delante de quién. Hay muchos matices al respecto.

Luego está el desnudo emocional, este no es tan fácil,porque algunas veces lo haces con alguien muy intimo y otras no eres capaz ni de desnudarte tu solo y te quedas con el corazón encogido de frio y para eso no hay edredón ni mantas que valgan.

Desnudarse emocionalmente cuesta, es duro, pero para mi es absolutamente necesario, es mostrarme al mundo. Es cuando las mujeres de cáncer de mama se fotografían y enseñan sus cicatrices, esto es lo que hay y así me muestro.

No lo sé si ayudaré a alguien con mis escritos, en principio no es mi intención pero si lo hago ,me alegraré mucho. A lo mejor ayudo a la gente a quitarse el albornoz de su corazón, me lo imagino en un sofá viendo películas románticas y comiendo dulce como en Bridges Jones.

Me acuerdo de la película “en la cuerda floja” donde conocí a Johnny Cash,antes creía que “voy de negro” era original de Loquillo ( si,es triste pero así es).Hay una escena al comienzo, donde él consigue su primer contrato para grabar y le dice a su mujer emocionado que cantó sus canciones mas intimas en la prueba, se desnudó, se mostró tal y como es, sin pensar si eso puede gustar o no.

Hay desnudos difíciles de ver, deformidades, gordura,cicatrices ¿por qué son difíciles? ¿quizás nos vemos reflejados? Con las palabras ocurre lo mismo, cuando sacas todo lo que llevas dentro hay personas que se ven en el espejo por primera vez y les duele. Solo hay dos opciones o rompes el espejo y continuas con tu mente hecha añicos o miras con descaro y te dices – me siento reflejada y no me gusta verme así, quiero cambiar o no,eso ya es muy personal de cada uno.

Y de eso se trata, de levantar la cabeza de mirarte a ti misma,desnuda, bella,orgullosa y decir, así soy yo.

A mi abuela Ana

Cuenta mi madre que solía quedarse dormida en el pollete de la chimenea, antiguamente en las casas de pueblo ocupaban casi media cocina y se les llamaba “hogar”. Al amor de la lumbre se contaban muchas historias que mi madre, mas despierta que dormida escuchaba y memorizaba, tendría que dormirse con su oído bueno hacia arriba supongo,porque del otro está totalmente sorda después de un sarampión u otra enfermedad infantil de esas que siempre se llevaba algo entre las uñas como decía mi abuela.

Pues una de estas noches mi abuela hizo una confesión, no se a quien, a tanto no llego.

En época de mis bisabuelos cuando mi casa,la de mis primos y algunos metros mas formaban una sola casa, esta, era una fonda. Pasaban por ahí marchantes, militares y gente de diversa índole.

Mi bisabuela debía de ser muy guapa o tener buena planta,y las envidias y las malas lenguas se dedicaron a envenenar el corazón de mi bisabuelo. ¿ Que hizo ella? ¿A caso fue mas simpática con algún parroquiano? ¿sonrió mas de lo debido algún día? No se sabe. Pero le llegaron a decir que el hijo que esperaba podría no ser suyo. Ese hijo era mi abuela.

No hace falta decir el desprecio mutuo que se tenían mi bisabuelo y mi abuela, uno por desconfianza y la otra por el sentimiento de rechazo.

Mi abuela tenia los ovarios bien puestos y nunca se amilanó ante mi abuelo y cuando le llegaron sus últimos momentos, mi abuela dijo que ella no se hacia cargo de él y mi bisabuelo murió en Madrid en casa de otra de sus hijas.

El caso es que mis bisabuelos tuvieron mas hijos después, ya no sé si dudó de la paternidad de cada uno de ellos.

Mi madre conoció a su abuela ya muy menudita y con faldas hasta los pies, yo conocí a mi abuela también muy mayor, siempre de negro, ciega pero con un oído finísimo y un arte para darnos con el mango del cuchillo cuando intentábamos coger algo del plato antes de que todos empezaran a comer.

Por un lado era muy conservadora pero por otro era muy decidida y si tenia que hacer algo, lo hacia, era una mujer de fuertes convicciones.

Mi tía Maria, que se merece un capitulo aparte, se enfadaba mucho con ella, porque cuando mi tío Alejandro se iba para Madrid decía con voz dramática – La casa se ha quedado vacía..- mi tía muy cabreada respondía – Y que pasa, ¿Que los demás no existimos?-. Mi abuela nació en 1901 era otra educación,otra época.

Podría seguir contando cosas de ella, lo dejaré para otra ocasión. La echo mucho de menos, se fue unos días antes de cumplir yo 17, cuanto me gustaría ahora escuchar sus consejos, aunque la mayor parte de las veces no los hubiese hecho caso.

A mi madre

Tengo tantas cosas que agradecer a mi madre, lo primero la vida por supuesto, pero hay algo que siempre llevo en el corazón y en la memoria son sus historias.

Algunas veces me siento en la cocina y le pregunto por una historia, me la ha contado vente veces pero no me importa volverla escuchar.

Tiene su forma de ver la vida, la que le tocó vivir en su generación, y aunque siempre creí que era una sumisa y esclava de mi padre, con el tiempo me he dado cuenta que es una rebelde, a su manera.

Fue joven a comienzos de los 60, cuando el baby boom, los anuncios de pisos en Moratalaz y el Soberano en la copa esperando a que el hombre volviese de trabajar, cansado y con cosas que contar, muchísimo mas importantes que las de la mujer, que llevaba la economía familiar y la educación de los hijos, ahí es nada.

Mi madre muy jovencita dejó el pueblo para irse a la capital a servir a las casas, de cocinera, cuidar a los niños ajenos o lo que se terciara.

Primero estuvo en casa de un matrimonio argentino y después de un matrimonio cubano con 3 hijos, de estos últimos si que me ha contado historias, volveré a pedir que me las cuente para no olvidarlas.

Me contaba de cuando Madrid estaba lleno de americanos de la base de Torrejón, que se movían por la ciudad como Pedro por su casa creyéndose con derecho a todo, iban con sus grandes coches y una vez uno de ellos se quedó atascado en una calle estrecha y no iba ni para delante ni para atrás, los conductores que estaban esperando se hartaron y entre muchos volcaron el coche y le pusieron a dos ruedas, así se resolvían antes los atascos.

Ella tiene una memoria prodigiosa, se acuerda de historias de mi familia y de gente del pueblo,yo me puedo pasar horas escuchándola.

Quiero contar esas historias, que como pasa siempre, al pasar de boca en boca van variando, pero no pierden su esencia.

Mujeres reales

El mundo del cine, sobre todo el americano insiste en mostrarnos mujeres cada vez mas jóvenes con hombres maduros, relegando a las mujeres maduras a abuelas (no tengo nada en contra de ellas que conste) o directamente no les dan papeles. Volvemos al estereotipo de la eterna juventud y que la arruga no es nada bella, en nosotras claro.

Vi hace poco una serie que se llama Valeria, que está muy bien, entretenida y con una fotografía de Madrid fantástica, habla de unas chicas en la treintena con sus trabajos, sus miedos y frustraciones, que esta muy bien pero no me llega, quizás porque tengo unos cuantos años mas que ellas o porque ya estoy cansada de tanto encasillamiento.

Pongo como ejemplo otra película de mujeres mas maduras que se llama Invisibles, tampoco me llega, está en el otro extremo, pone a las mujeres de 50 años como acabadas,que a nadie les importa y nadie las mira. Yo estoy cercana a esa edad, y me importa un bledo si me miran o no, y que yo sepa la gente me ve. Y si los obreros no me dicen piropos no es porque sea mas vieja o fea es porque de joven me daba vergüenza y no decía nada y ahora me doy la vuelta y les contesto. Si te digo la verdad, pasar por un andamio y que no te digan cosas es un alivio.

Se habla mucho del empoderamiento de la mujer, pero no se habla de como se llega a el, de las mañanas que te levantas con el pie izquierdo, de tu cuenta bancaria que cada vez tiene menos ceros y las muecas que haces en el espejo para ver si tus pómulos vuelven a su sitio.

A nadie le interesa la realidad, es mediocre y no vende. O todo es felicidad y amor o nos pasamos al drama y la lagrima fácil.

Tengo pendiente ver una serie de Ana Milan,la echan en el canal de pago de Antena 3 (si no ya la hubiese visto) que es una mujer que me encanta, sin pelos en la lengua, de mi quinta, estupendísima,cercana, sin miedo a mirarse al espejo,la veo real.

Señores y señoras gionistas,mas series de mujeres reales por favor.

La frase de un niño

Todo empezó inocentemente un día de finales de primavera, invité a mi amiga Sylvia y a sus dos hijos a comer. Hacía muy buen día y comimos en el patio. Del primer plato no me acuerdo pero de segundo les hice pollo asado, a que niño no le gusta el pollo asado…

La jornada transcurria tranquilamente, y de repente Miguel soltó la frase: Las magdalenas no pueden llorar porque son seres inertes. Hay que decir que esa reflexión la hizo un niño de 8 años que todavía (creo) no habia leido a Shakespeare. Mis ojos se salieron de las órbitas, miré a su madre y me dijo que esas reflexiones eran de lo mas normal en él.

Esa frase quedó escondida en mi memoria hasta el día de hoy, dando título al blog que hoy comienzo. Espero tener arrebatos de inspiración, como los que tuvo Miguel aquel día.