En un principio creí que fui yo la artífice, que tomé yo la decisión de todo, yo dejaba mi trabajo y mi vida en Madrid, que me enamoraba y me desenamoraba,y que yo decidía la hora de volver. Que equivocada estaba.
Cuando decidí volver a mi casa, a mi hogar, creía que a golpe de varita todo volvería a ser como enero de 2020 y no se puede volver a pasar por el mismo rio, ya no eres la misma agua.
El universo me tenia preparado una sorpresa y me dijo, no vas a volver a tu rutina laboral, no vas a volver a hacer lo mismo que antes, vas a trabajar en ti, a ser tú,de una santa vez.
Soy un poco testaruda y me cuesta caerme del burro, pero me caí y vaya golpe. Y me enfadé y di patadas a las ruedas mientras mi madre me cantaba : “yo quiero un tebeo, yo quiero un tebeo, si no me lo compras rabio y pataleo” ¡ Dios! Que rabia me daba.
Y entre pataletas y lloros me di cuenta que si o si me tenia que hacer cargo de mi misma, de lo que realmente quería ser, de como quería sentirme y verme.
Y el universo me despojó de todo lo que no me hacia falta y yo creía que si, me volvió minimalista a la fuerza.
Nada mas llegar a Madrid me puse a tirar todo, ropa vieja mía y de mi ex, como las locas.A moverme de acá para allá, a salir andar al campo como vaca sin cencerro (frase de mi abuela) y de repente una noche a oscuras, !zas¡, me llevé con el dedo pequeño del pie el canapé de la cama, ¡ Ayyyy que dolor!
Pues ni andar ni a la puerta de la calle podía, luego resultó que cuando fui al medico me lo había roto y que se me estaba curando solo, menos mal que me vendé yo misma los dedos porque si no se me hubiese quedado el dedo mirando a Cuenca.
Ese fue el primer toque.
El segundo fue cuando quise volver a mi trabajo, había pedido una excedencia y pensé que podía volver cuando yo quisiera, pues no. Que yo la había pedido en febrero y que hasta que no se cumpliese el año nada. ¡ Estábamos en mayo! y yo me dije ¿ Y ahora que hago?
Pues de rabia tiré el canapé y eché el colchón al suelo,tuve que esperar a estar mejor del pie, claro. Descubrí que tampoco se duerme tan mal y yo que soy de dar muchas vueltas me di cuenta que ahora no sonaba nada, antes eso parecía un barco pirata en una tormenta.
Y me puse a vender cosas, la mesilla, trastos viejos que tenía por ahí… Luego me he dado cuenta que no hay que pasarse con esto del desapego.
Continuara….
Hola!!!! Soy Laura, prima de Cristi, tu amiga de la infancia.
Aprovechando q tengo un momento, tengo q decirte q escribes muy bien, muy de corazón…. y me encanta.
Gracias por compartir esta nueva experiencia!!
Enviado desde mi Galaxy
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Gracias Laura, me hace mucha ilusión que te guste, me sirve como terapia pero estoy segura que alguien se sentirá identificado con mis historias y si eso sirve yo estaré super feliz.
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