Habitar el vacío

Creí que mi casa estaba limpia, limpia de sus cosas, de su olor, su energía,pero no. Quedaba un espacio, el muro de la vergüenza, la parte de la casa que perteneció a mi tía María don de él gravaba sus videos e instaló su gimnasio. Una gran pared de adobe, a medio desmoronar estaba tapada por una gran lona negra y el suelo estaba cubierto con un suelo antideslizante también negro. En su día lo fregué y cerré la puerta. Con el paso de los meses me di cuenta de que nunca entraba ahí, me seguía recordando a él.

Empecé a tener una conversación imaginaria con mi tía, y le di la razón, desde que el novio de mi amiga Montse me venía a visitar cuando estaba con la pierna escayolada antes de quedar con ella, y al año siguiente empecé a salir con él (todo esto hablado con mi amiga, que hacía tiempo que ya no estaban). Mi tía no decía nada, solo desaparecía, yo creía que le tenía manía y hasta ahora no caí en su desaprobación, ella lo estaba viendo y nunca me dijo nada.

Justamente en esa parte de la casa es donde dejé que mis novios hiciesen salto de valla con mis límites, uno de ellos puso un hidropónico con marihuana, otro decidió por mí y por mi madre en una obra que se estaba haciendo y esté último se instaló como si fuese su casa pero sin pagar ni un duro, que pidiese un crédito y que lo arreglase todo me decía…

Ayer tomé una determinación, quité la lona negra y el suelo de plástico, salió a relucir el muro y el suelo desgastado y mucha tierra y polvo también, volvió a ser un espacio crudo.

Cuando lo limpié extendí una esterilla y me tumbé en el suelo y habité ese vacío y lo hice mío. Las lágrimas salían solas de mis ojos y sentí una paz que llevaba tiempo anhelando.

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