Los tesoros esperan su momento a ser descubiertos

Esta frase me vino esta mañana, en el hospital, acompañando a mi madre a su 3ª sesión de ciclo (sí, tiene cáncer, pero por ahora no voy a abordar ese tema, quizás en otra ocasión). Le habían preparado una cama, en vez de estar en las sillas que tienen habitualmente en el hospital de día. ¡Viva la Seguridad Social y las enfermeras que son ángeles reencarnados!


Bueno, que me pierdo. Como las estancias en esa sala suelen ser largas, hay revistas para que pacientes y acompañantes se puedan entretener. Yo cogí un National Geographic, que da igual la fecha que sea, siempre encuentras artículos interesantes.
Abrí una de las páginas y vi un yacimiento tartésico en la provincia de Badajoz, se mantenía en muy buen estado porque fue enterrado apropósito haciendo un tumulto de tierra (hay varios en la zona). Y eso me hizo pensar. Las personas que enterraron esas edificaciones no querían que se perdiesen por el paso del tiempo y tuvieron la esperanza de que algún día alguien las desenterrase. La cuestión es ¿cual sería el motivo?.Y este caso me hace reflexionar sobre todas las excavaciones que hay en todo el mundo, las que se publican y las que se ocultan. ¿Qué querrían decirnos nuestros antepasados? Es algo que me fascina, están ahí, bajo tierra, esperando su momento a ser descubiertas.

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